{"id":4452,"date":"2024-07-01T09:57:41","date_gmt":"2024-07-01T14:57:41","guid":{"rendered":"https:\/\/calli.digital\/revista\/?p=4452"},"modified":"2024-07-01T09:57:44","modified_gmt":"2024-07-01T14:57:44","slug":"apuntes-para-una-biografia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/calli.digital\/revista\/index.php\/2024\/07\/01\/apuntes-para-una-biografia\/","title":{"rendered":"Apuntes para una biograf\u00eda"},"content":{"rendered":"<body>\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide has-small-font-size\" style=\"grid-template-columns:15% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" width=\"76\" height=\"97\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image057.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4269 size-thumbnail\" loading=\"lazy\"><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Por Ram\u00f3n Vargas Salguero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>Resumen del documento sobre el arquitecto Jos\u00e9 Villagr\u00e1n Garc\u00eda, realizado por el Arq. Ram\u00f3n Vargas S. publicado en el No 4 de la revista: Cuadernos de Arquitectura del INBA, No 4, de enero de 1962. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Alejandro Gayt\u00e1n C.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, el inicio de Ia modernidad, tanto en los aspectos te\u00f3ricos como en la realizaci\u00f3n de las obras arquitect\u00f3nicas, se efectu\u00f3 partiendo de los conceptos y principios que se produjeron en las primeras acciones realizadas por el <a>Arq. Jos\u00e9 Villagr\u00e1n Garc\u00eda<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se concret\u00f3 con Ia construcci\u00f3n de obras de arquitectura que ya no persegu\u00edan Ia reproducci\u00f3n indiferenciada de estilos pret\u00e9ritos, inadecuados a nuestras circunstancias, y con esta nueva perspectiva se inici\u00f3 Ia modernidad en Ia arquitectura mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p>AI mismo tiempo que en 1925, en el Instituto de Higiene en Popotla, realiza Ia primera obra moderna en M\u00e9xico, muestra que Ia aplicaci\u00f3n de una teor\u00eda valida, ayud\u00f3 a crear obras aut\u00e9nticas de arquitectura de su tiempo. No obstante que las suyas y muchas de las obras que se erigieron a partir de esa fecha, portaron Ia impronta de su orientaci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente que pretender explicar cualquier hecho, implica seleccionar uno. A esta parcialidad se viene a a\u00f1adir, cuando se le analiza como te\u00f3rico, una superficialidad que no para mientes en ignorar sus fundamentos, sus necesarias influencias, sus posibles aportes o sus tambi\u00e9n posibles discrepancias. Se ha estado en contra o a favor de \u00e9l. Se le pregona como el \u00fanico te\u00f3rico en M\u00e9xico, o se le oponen las teor\u00edas de Wright, Le Corbusier o de Van der Rohe, a las que se consideran Ia \u00faltima palabra, Ia piedra filosofal del arquitecto contempor\u00e1neo; pero en ambos casos se hace, sin conocer plenamente lo que es teor\u00eda de Ia arquitectura; sin distinguir lo cient\u00edfico de lo subjetivo. Cabe decir que el maestro Villagr\u00e1n es m\u00e1s comentado que le\u00eddo; m\u00e1s le\u00eddo que estudiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00f3 al estudio de la arquitectura en la \u00e9poca que a\u00fan se consideraba que el ingreso a Ia historia, estaba determinado por Ia incorporaci\u00f3n a los modos de vida europeos; ten\u00eda su correspondiente, en una teor\u00eda de Ia arquitectura reducida a una actividad practica de dibujo, algunas veces \u201ca tama\u00f1o natural\u201d, de los \u201c\u00f3rdenes\u201d cl\u00e1sicos, con lo cual se procuraba Ia interiorizaci\u00f3n del estudiante con los \u00fanicos estilos decorosos para Ia arquitectura de cualquier tiempo y lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Este rutinario planteamiento provoc\u00f3 en las juventudes de ese entonces, una reacci\u00f3n f\u00e1cil de imaginar. No val\u00eda Ia pena ser arquitecto si lo que se les ense\u00f1aba y lo que de ellos se esperaba, se concretaba en saber manejar un muestrario de formas renuentes a adecuarse a las nuevas problem\u00e1ticas que demandaba Ia reciente localizaci\u00f3n hist\u00f3rica. \u00a1Que de equilibrios con el material!, \u00a1que de acrobacias con Ia t\u00e9cnica!, \u00a1que de falsedades en las apariencias! El arquitecto creador se encontraba emparedado tras un fichero de formas antiguas:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"109\" height=\"163\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image058.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4270\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"119\" height=\"159\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image059.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4271\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"273\" height=\"162\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image060.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4272\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Con esas circunstancias, el Tratado de Julien Guadet (1834-1908), que conocieron a trav\u00e9s del curso de teor\u00eda, que ten\u00eda a su cargo el Arq. Francisco Centeno, constituy\u00f3 una ventana abierta. Ah\u00ed se planteaban las caracter\u00edsticas que deb\u00eda reunir Ia obra de arquitectura y que ellos, los estudiantes, ya hab\u00edan medianamente intuido. La arquitectura, les dec\u00eda Guadet, debe de cumplir con Ia serie de necesidades que le plantea su tiempo hist\u00f3rico y su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica: debe de cumplir con sus Programas. Pero, <strong>a<\/strong>dem\u00e1s, debe ser verdadera, o sea, que concuerden con ella el material de construcci\u00f3n con su apariencia \u00f3ptica, su forma con su funci\u00f3n, sus formas exteriores con su estructura interna; que concuerde su forma con su tiempo hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto para aquellos estudiantes quer\u00eda decir: \u00a1Soluciones nuevas a problemas nuevos! \u00a1El fin de los estilos!<\/p>\n\n\n\n<p>Villagr\u00e1n Garc\u00eda Jos\u00e9, expres\u00f3 al respecto: \u2026 \u201cNo val\u00eda ser arquitecto creador, si lo que se nos estaba ense\u00f1ando era a saber manejar un fichero de formas antiguas, calcadas y poco o nada aptas para solucionar nuestros nuevos y propios problemas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, el Tratado de Guadet se convirti\u00f3 en el compendio de oraciones con que se acompa\u00f1\u00f3 a Ia tumba a los estilos cl\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Villagr\u00e1n se convirti\u00f3 desde entonces en el abanderado de Ia sinceridad, porque, solo siendo sincero, haciendo arquitectura sincera era posible lograr una arquitectura verdadera. hab\u00eda encontrado en Guadet el inicio de un planteamiento te\u00f3rico que precisaba para proyectar las nuevas obras que se anunciaban. La arquitectura no era est\u00e1tica; \u00a1constitu\u00eda en cada caso el fiel reflejo de Ia cultura dentro de Ia cual se erig\u00eda. \u00a1Deb\u00eda ser verdadera!<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando reci\u00e9n titulado como arquitecto es propuesto para tomar a su cargo Ia catedra de teor\u00eda de Ia Arquitectura, es, como disc\u00edpulo de Guadet, el que habla; el que ve en este, en sus ense\u00f1anzas, el instrumento para mejor orientar su propio hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed nos lo muestra el programa de su curso de 1930, que se inicia, a semejanza de los grandes tratados, con Ia importancia social de Ia arquitectura. Nada se habla del espacio; todav\u00eda es Ia construcci\u00f3n el medio expresivo de Ia arquitectura. Recordando con Guadet a Vitrubio establece que Ia arquitectura debe ser a Ia vez s\u00f3lida, c\u00f3moda y bella; y a cada paso, hace hincapi\u00e9 en Ia sinceridad. Sinceridad en el planteamiento de los Programas; sinceridad el inicio camino para llegar a Ia verdad a Ia que se hab\u00eda endiosado- \u00b7. \u201cA Ia que Ruskin convirti\u00f3 en una de sus siete l\u00e1mparas. A Ia que Belcher coloc\u00f3 al Iado de Ia belleza como principio de Ia arquitectura.<\/p>\n\n\n\n<p>No todos los que fueron sus disc\u00edpulos aquilataron en su profundidad los conceptos de Guadet que Villagr\u00e1n les expon\u00eda, pero no cabe duda de que Ia tenaz labor te\u00f3rica que desde Ia catedra estaba llevando a cabo refrend\u00e1ndola siempre en su propio hacer,\u201d consigui\u00f3 al menos que el an\u00e1lisis de los Programas, antesala de Ia soluci\u00f3n, as\u00ed como Ia manifestaci\u00f3n sincera de Ia estructura interna de los materiales empleados, de las t\u00e9cnicas constructivas, fueran pasos que en m\u00e1s o en menos, ya nadie pod\u00eda desconectar de Ia creaci\u00f3n art\u00edstica\u201d. Esta catedra significo una revoluci\u00f3n dentro del gremio. Una evoluci\u00f3n en Ia Escuela por el modo de entender Ia teor\u00eda de Ia Arquitectura, no porque dentro de ella se estuvieran explicando por primera vez conceptos hasta entonces desconocidos, pues el Tratado de Guadet estaba a su base; sino porque la revaloraci\u00f3n que se hac\u00eda de la Teor\u00eda de la Arquitectura manifestaba hasta qu\u00e9 punto era una s\u00f3lida cimentaci\u00f3n te\u00f3rica para soportar creaciones de mayor envergadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, los arquitectos de las nuevas generaciones con mayor o menor conciencia de su actitud han tratado de vivir en sus obras estos principios doctrinales\u201d.\u2019 Y en esto radica precisamente el m\u00e9rito que rubrica a dicho Programa; en haber sabido ver en Ia teor\u00eda de Ia arquitectura no solo una investigaci\u00f3n de principios, sino unos conocimientos cuya aplicaci\u00f3n pod\u00eda orientar Ia pr\u00e1ctica profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien se hab\u00eda desembarazado de Ia ceguera axiol\u00f3gica, (filosof\u00eda que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos), que caracterizaba a su \u00e9poca, reconociendo en Guadet aquello que era posible utilizar como instrumento de orientaci\u00f3n, revalorando dentro del instrumental del estudiante y del profesional de Ia arquitectura a Ia Teoria, pronto iba a iniciar Ia serie de preguntas que Guadet no iba a ser capaz de contestar. En este camino que emprend\u00eda, ya no hab\u00eda maestros.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos suponer que esta sujeci\u00f3n de valores que a Villagr\u00e1n se le manifestaba contradictoria no lo era para Guadet, quien adem\u00e1s de no saber nada en cuanto a valores se refiere, no hace en su Tratado, m\u00e1s que dar raz\u00f3n de Ia cultura alcanzada en su tiempo. La primera o definitivamente nula investigaci\u00f3n de los valores por Ia filosof\u00eda, se reflejaba en Ia teoria de Ia arquitectura. No nos debe pues extra\u00f1ar que este problema subsista en Villagr\u00e1n hasta aproximadamente 1937, en que aparecen los primeros esbozos por superarlo, paralelamente a los que surgen en los libros de filosof\u00eda de Ia fecha.<\/p>\n\n\n\n<p>La teoria que muestra Villagr\u00e1n en 1937, cuando retorna a Ia catedra, presenta Ia inclusi\u00f3n de Ia antropolog\u00eda a Ia teoria de Ia arquitectura, para estructurar Ias necesidades que demanda el hombre. As\u00ed, estar\u00e1 sujeto a cuatro principios, para hacer m\u00e1s expl\u00edcita Ia definici\u00f3n tradicional de la conjunci\u00f3n de cuerpo y esp\u00edritu. El hombre se encuentra por los aspectos de tipo f\u00edsico, que\u00a0 \u201c\u2026 exige de Ia arquitectura dimensiones, forma, disposici\u00f3n concorde con las cualidades f\u00edsicas de su cuerpo, a proporcionar una puerta o un escal\u00f3n; antes que nada, lo f\u00edsico se impone \u2026\u201d. Un segundo aspecto es \u00cdo vegetativo, que reclama un ambiente espec\u00edfico para cumplir con Ia evoluci\u00f3n de los organismos vivos, que podemos encontrar ampliamente investigada por las diversas ciencias aplicadas. La tercera, al decir de los psic\u00f3logos, lo impulsa siempre a buscar de nuevas soluciones, al no satisfacerse con lo obtenido, y que Ia titula \u201cinstinto de infinito\u201d. La irrupci\u00f3n del hombre en el mundo de los valores, lo significar\u00eda en un cuarto aspecto, el esp\u00edritu. \u201cLa necesidad de dividir para analizar, Ia tesis fundamentada que aqu\u00ed se plantea, presupone Ia coexistencia arm\u00f3nica de estos aspectos vitales del hombre para reintegrarlo conceptualmente y plasmarlo en su arquitectura. \u201d \u201cdesintegrar su concepto es mutilar su naturaleza, es desnaturalizarlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Redundante resulta aclarar que ha sido el olvido, en algunos casos, de Ia integral constituci\u00f3n humana, lo que ha motivado \u201cobras deshumanizadas\u201d que al acentuar exclusivamente alguno de sus aspectos, no alcanza a construir Ia morada del hombre, que ni es solamente ente f\u00edsico, ni ente meramente espiritual al que le basten espacios escult\u00f3ricos donde no halle cabida para sus exigencias f\u00edsicas o biol\u00f3gicas, como lo han intentado algunas tendencias \u201cesteticistas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Villagr\u00e1n comienza utilizando Ia definici\u00f3n tradicional de arquitectura como arte hibrido que tiene que resolver cumplidamente exigencias extra est\u00e9ticas; contin\u00faa con el an\u00e1lisis antropol\u00f3gico para clarificar cuales sean estas exigencias por satisfacer, en las que se incluyen tanto las necesidades f\u00edsicas y biol\u00f3gicas, como las estrictas exigencias espirituales, y lo desemboca en los Programas, como Ia sistematizaci\u00f3n de las diversas formas vitales de reaccionar Ia compleja naturaleza humana ante lo geogr\u00e1fico -f\u00edsico y lo humano local; o sea, ante su espacio y su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de capital importancia entender que Ia forma de reaccionar ante el espacio y Ia cultura, var\u00eda en funci\u00f3n de ese tiempo y espacio peculiares. Ser conscientes que, para cada problema espec\u00edfico, el Programa deber\u00e1 ser diferente. En los documentos realizados por Villagr\u00e1n, Ia estructuraci\u00f3n del Programa, se produce como un an\u00e1lisis de las exigencias basadas en Ia constituci\u00f3n humana, y aparece, a partir de 1937, el espacio como medio expresivo de Ia arquitectura.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hab\u00edamos anticipado que, en el Villagr\u00e1n de 1930, severo expositor de Guadet, se entend\u00eda que Ia arquitectura se manifestaba por medio de Ia construcci\u00f3n. La arquitectura, por tanto, es construcci\u00f3n, s\u00ed, pero construcci\u00f3n de espacios en los cuales pueda morar el hombre integralmente concebido.<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente eslab\u00f3n es el espacio: Si ante un Problema dado, podemos establecer su Programa, al resolver este, nos conducir\u00e1 a definir cuales espacios ser\u00e1n los caracter\u00edsticos en cada caso y las soluciones que surjan ante un problema ser\u00e1n en principio, diferentes, puesto que cada una de ellas se ancla en tiempos y culturas distintas y produce por tanto espacios igualmente diferentes adecuados a su circunstancia. Ninguna civilizaci\u00f3n, hasta el momento, ha podido absorber tan completamente a las dem\u00e1s, para hacer posibles id\u00e9nticas soluciones, dadas las diferencias culturales, f\u00edsicas y econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>La arquitectura es para el hombre, pero para un hombre concreto, determinado cient\u00edficamente. Nos encontramos ya en 1940. Villagr\u00e1n tiene a mano las clases de filosof\u00eda de Morente y a trav\u00e9s de \u00e9l establece contacto con Max Scheler, con su \u00e9tica, \u201cuno de los libros formidables que ha engendrado ya en el siglo XX y trasciende a Guadet, que, establec\u00eda que para que una obra fuera bella deber\u00eda ser verdadera.<\/p>\n\n\n\n<p>La Teoria de Ia Arquitectura, que no hab\u00eda observado variaciones importantes, ve surgir en el fecundo siglo XIX una serie de tesis que procuran terminar con las edificaciones decorativistas acotando las cuarteaduras de esta teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Durand es el revolucionario. Niega a Ia belleza el papel determinante dentro de Ia creaci\u00f3n arquitect\u00f3nica, estableciendo que son las conveniencias y Ia econom\u00eda los principios de ella: Ia belleza es una resultante obligada de Ia observancia de aquellos principios: \u201cLa disposici\u00f3n es el \u00fanico objeto de Ia arquitectura \u2026 \u201c. \u201cun arte como Ia arquitectura, que satisface un n\u00famero tan grande de necesidades \u2026 que nos defiende contra Ia intemperie de las estaciones, podr\u00e1 dejar de agradarnos?<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"277\" height=\"207\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image061.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4273\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"279\" height=\"209\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image062.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4274\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Reynaud es La reacci\u00f3n. Reconoce que Ia arquitectura no debe olvidarse de ser conveniente, pero debe procurar tambi\u00e9n, ser bella: \u201cNo basta en efecto, que sus obras est\u00e9n s\u00f3lidamente construidas y dispuestas convenientemente respecto a los diversos usos a que se destinen; es preciso, adem\u00e1s, que sus formas nos produzcan una impresi\u00f3n grata: necesitan ser bellas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de los valores que propon\u00edan y de su limitada validez, lo importante por el momento es se\u00f1alar como en todos ellos, al igual que en Guadet, podemos encontrar como sustrato com\u00fan: Ia sujeci\u00f3n, la confusi\u00f3n, Ia indeterminaci\u00f3n de los valores. \u00bfpodr\u00e1 dejar de agradarnos? i Pues Claro!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Abundamos en ejemplos: los arquitectos los llaman \u201cobra de ingenieros\u201d; los cr\u00edticos \u201cobras deshumanizadas\u201d; Ia gente les dice feas. \u00a1Que \u2026 \u201cnada es bello sin ser conveniente!\u201d. \u00a1Como no! El edificio de las Naciones Unidas, por ejemplo. Nuestros edificios de Correos, Bellas Artes y Relaciones Exteriores, son ejemplos que van de m\u00e1s a menos belleza y todos son \u201cmentirosos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Era pues claro para el Arq. Villagr\u00e1n que Ia teoria cojeaba. Y se podr\u00eda entender muy claramente si se ten\u00eda en cuenta Ia teoria de los valores de Scheler, que determinaba Ia independencia absoluta de los valores, tanto del objeto en el cual se depositan, del conocimiento que de ellos se ten\u00eda, como entre ellos mismos en atenci\u00f3n a su diferente materia.<\/p>\n\n\n\n<p>No es preciso para que surja Ia belleza que se d\u00e9 la conveniencia, Ia utilidad o Ia verdad, puesto que los valores tienen diferente materia: \u201cQue los valores tienen su \u201cmateria\u201d diferencial y no son solo formales, ha sido el gran descubrimiento de Scheler\u201d. Si los valores son aut\u00f3nomos entre s\u00ed, no hay problema en aceptar que una obra edificada pueda ser al mismo tiempo \u00fatil y no bella, o bella y totalmente inconveniente, o \u00fatil y falsa. La validez de un valor no influye en Ia validez, positiva o negativa de otro valor.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"177\" height=\"248\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image063.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4275\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"180\" height=\"249\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image064.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4276\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Pero el problema no hab\u00eda quedado resuelto. Claro que podr\u00eda considerarse desterrado de Ia Teoria cualquier intento de explicar un valor por medio de otro: la diferente materia de los valores hace que no pueda existir rozamiento alguno entre ellos. Pero con esto, y no obstante haber liquidado un problema que por veinte siglos aquejo a Ia Teoria de Ia Arquitectura, y en general a todo el arte, al impedir que Ia belleza fuera negada porque faltaba Ia moralidad, o Ia utilidad a Ia conveniencia, etc., no se hab\u00eda dado m\u00e1s que el primer paso. \u00bfLos valores son aut\u00f3nomos entre s\u00ed, muy cierto, pero cuales son los valores propios de Ia arquitectura? Trata de establecer cuales valores son inexcusables de presentarse en Ia obra de arquitectura; aquellos sin los cuales no puede entenderse una obra como siendo de arquitectura.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra de arquitectura se convierte en una conjunci\u00f3n de cuatro valores: \u00a1El \u00fatil, el l\u00f3gico, el est\u00e9tico y el social!<\/p>\n\n\n\n<p>Basta comparar cualquiera de las criticas -en el alto sentido del t\u00e9rmino- de Villagr\u00e1n, con las de nuestros cr\u00edticos o investigadores m\u00e1s sobresalientes, para apreciar Ia enorme distancia que va de unas a otras misma que hay entre una cr\u00edtica fundamentada en una Teoria cient\u00edfica y por ende susceptible de comprobaci\u00f3n, y las que se emiten al amparo de un relativismo anacr\u00f3nico enarbolando como bandera Ia actitud de Baudelaire que dec\u00eda: \u201d . . . transformando como tantos otros, mis gustos en principios.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"114\" height=\"171\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image065.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4277\" loading=\"lazy\"><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Arq. Jos\u00e9 Villagr\u00e1n Garc\u00eda\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"82\" height=\"178\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image066.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4278\" loading=\"lazy\"><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"199\" height=\"165\" src=\"http:\/\/calli.digital\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/image067.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4279\" loading=\"lazy\"><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Arq. Ram\u00f3n Vargas Salguero\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n<\/body>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ram\u00f3n Vargas Salguero Resumen del documento sobre el arquitecto Jos\u00e9 Villagr\u00e1n Garc\u00eda, realizado por el Arq. 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