jueves, abril 2, 2026
Louise NoelleMonografías

Las Casas de Juan O’Gorman: Principio y Fin

1929
1952

En octubre de 1929, al tiempo que Nueva York y el ámbito financiero vivían sus peores momentos, Juan O´Gorman construía la que sería su primera casa moderna en México, que proyectó como un manifiesto arquitectónico. Se trata de la vivienda que planeó regalar a su padre Cecil O´Gorman, pero que nunca ocupó y que inicialmente tuvo muy adversas críticas, Veinticinco años después, creó una singular vivienda para sí mismo, dentro de parámetros plásticos totalmente opuestos, como “un ensayo de arquitectura orgánica”, desafortunadamente, a pesar de haber contado con una buena critica, esta casa fue destruida en 1968.

Siempre la casa ha tenido un valor especial para el ser humano; baste recordar el relato del periplo de Ulises en la Odisea, para entender lo que el hogar puede significar. Sin embargo, era una percepción ideal del espacio doméstico, ya que durante muchos siglos la vivienda solo se representaba por los palacios o mansiones y no la vivienda de todos. Sería hasta finales del siglo XIX que las casas privadas adquirieron una nueva condición, con el creciente bienestar de la burguesía que buscaba mejores ámbitos para desarrollar su vida. Además, los avances en materiales y técnicas constructivas, así como los novedosos estudios en salud e higiene, acompañados por una serie de escritos teóricos fomentaron este progreso. Obras como la de Eugéne Emmanuel Viollet-le-Duc, Historie d´une maison de 1894, alentaron la construcción de casas privadas, al ofrecer una especie de manual para la arquitectura doméstica de la burguesía francesa decimonónica; tan solo un año después, publicó la controvertida Historie de l´habitation humanie, para tratar de dar cuenta de las diversas formas de habitar a lo ancho del planeta desde tiempos remotos. Vienen a la mente atractivas residencias del periodo, como la casa estudio que se construyó Charles Garnier, en Bordighera (1884-1886), o la propia de Víctor Horta en Bruselas (1898-1901), así como las de Antoni Gaudi en Barcelona (1883-1888), al tiempo que Frank Lloyd Wright levantaba significativos en Oak, Illinois, incluyendo su propia vivienda (1889).

Gaudí 1877
Wrigth 1934
Neutra 1946

Con el surgimiento del Movimiento Moderno, las casas privadas se vieron exponencialmente multiplicadas mostrando una diversidad de enfoque y propuestas; los pioneros buscaron construir para si mismos, una serie de casas paradigmáticas que plantearon a la manera de sendos manifiestos; es el caso de Rudolf M. Schindler (1921-1922) y de Richard Neutra (1932-1963) en Los Ángeles, la de Konstantin Menlikov en Moscú (1927-1929). Sin olvidar las viviendas de Le Corbusier en Francia, o las de Walter Gropius, para el director y los profesores de la Bauhaus en Dessau (1925), así como los tempraneros ejemplos de los maestros iberoamericanos como Lucio Costa, y el propio Juan O´Gorman. A casi un siglo de distancia es posible decir que la casa habitación es un género arquitectónico que, en la primera mitad del siglo XX fue capaz de integrar los conceptos vanguardistas y de promover ideas y estructuras novedosas, favoreciendo la creatividad.

Al estudiar los espacios domésticos de sus primeras décadas, es posible establecer indudables contribuciones a la arquitectura. En este sentido, no solo debe analizarse el tema de la habitabilidad, que promovió Le Corbusier y su lema “La casa es una máquina para vivir”, acompañado de su “manual de la vivienda”, en Vers une architecture de 1923, sino los variados aspectos físicos de sus moradas que se convirtieron en una tipología arquitectónica fundamental.

JUAN O´GORMAN

Juan O´Gorman nació en la ciudad de México el 6 de julio de 1905, siendo hijo de Cecil Crawford O´Gorman, un ingeniero de minas y pintor muralista inglés. Realizó sus estudios profesionales en la Escuela Nacional de Arquitectura, donde se recibió de arquitecto el 19 de diciembre de 1935, después de haber realizado buen número de obras. Se dedicó a la pintura con mentores como Antonio Ruiz, Ramón Alba de la Canal y Diego Rivera, con quien desarrollo una gran amistad. Recibió diversos reconocimientos a lo largo de su vida, destacando el Premio Nacional de Artes y su ingreso a la Academia de Artes, ambos en 19972. El 18 de enero de 1982, falleció en la misma ciudad que lo viera nacer.
Como arquitecto, O´Gorman planteó inicialmente una serie de obras de vanguardia, partiendo de las enseñanzas de sus maestros Guillermo Zárraga y José Villagrán. En su filiación a los movimientos sociales de izquierda, se enlazan con el estudio de las propuestas de Le Corbusier; por ello sus primeros proyectos están marcados por la austeridad dentro de una particular originalidad, como las casas para su padre Cecil O´Gorman y para Diego Rivera y Frida Kahlo, así como las del pintor Julio Castellanos, el historiador Manuel Toussaint, el astrónomo Luis Enrique Erro, el ingeniero Carlos Vallejo y la editora Frances Toor. Las más conocidas son las dos primeras, en San Ángel, Ciudad de México, entre 1929 y 1932; estas despertaron críticas de vecinos y de muchos arquitectos conservadores. Las novedosas construcciones no solo pertenecían a artistas contestatarios y de avanzada, también se mostraban como las primeras viviendas completamente funcionales, pintadas de vivos colores y con cactus que hacían las veces de barda, por lo que los detractores las tildaron de ”arquitectura de la pobreza”.

Recordemos que las casas Diego-Kahlo sirvieron como inspiración del contrato que el Secretario de Educación Pública, Narciso Bassols, firmara con O´Gorman para construir y reparar escuelas en las zonas menos afluentes de la ciudad de México. Por ello, entre 1932 y 1934 realizó, con un presupuesto exiguo, 20 escuelas además de aquellas que reparó. Se puede afirmar que su propuesta modificó sustancialmente el sistema de la arquitectura escolar, al preocuparse en especial por temas como la orientación y la higiene, el tamaño, y la iluminación del aula, y muy en particular por tipificar y modular el diseño, todo con “el mínimo de gasto y esfuerzo, por el máximo de eficiencia”. La importancia de estas acciones se acrecienta ya que sobre estos lineamientos se basaron, diez años después, los arquitectos que colaboraron inicialmente en el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, CAPFCE, con normas que se han seguido hasta la actualidad.

De forma paralela, O´Gorman tuvo una relevancia en el campo de la docencia de la arquitectura ya que, en 1931, se dio a la tarea de crear la Escuela Superior de Construcción, que para 1936 se convirtió en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Politécnico Nacional, donde fue profesor hasta 1948; esta institución planteó abolir la enseñanza académica y enfatizar los aspectos técnicos y sociales de la profesión.

O´Gorman tuvo una vehemente participación en las “Platicas sobre Arquitectura de 1933”, que había organizado la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, para que sus miembros confrontaran sus ideas y conceptos sobre la disciplina. Los jóvenes como Juan Legorreta, Álvaro Aburto y Juan O´Gorman adoptaron una postura radical, enfrentándose a lo que consideraban el formalismo académico. Casi todas las conferencias fueron publicadas un año después, en Pláticas sobre la Arquitectura, y conforman un claro reflejo del pensamiento de los arquitectos y el conflicto que existía entre las diversas generaciones. O´Gorman planteó, en su larga alocución, la necesidad de realizar una arquitectura técnica, alejada de lo que él llamaba “lo espiritual”, equiparándolo con lo artístico. Por ello expresó que “la arquitectura que resuelve las necesidades materiales, palpables, que no se confunden, que existen, pudiéndose comprobar su existencia y que, al propio tiempo, son fundamentales y generales de los hombres, es la verdadera y única arquitectura de nuestra época”. Sin embargo, a pesar de su postura radical, las cualidades arquitectónicas y el atractivo de sus obras hacen patentes, a pesar de su descalificación a las concesiones estéticas.

LA CASA PARA CECIL O´GORMAN

Plantas de la casa de Cecil O´Gorman, tomadas de Ester Born New Architecture in México
En las “Platicas sobre Arquitectura”, O´Gorman reflejaba que había proyectado y construido unos años antes, como la casa de su padre; en esta se había propuesto lograr una “ingeniería de Edificios”, eliminando lo que el consideraba peyorativamente como las “necesidades espirituales”. Es relevante señalar que la creación de la citada Escuela Superior de Construcción, de forma simultánea, respondía a los mismos presupuestos, donde el compromiso con las condiciones sociales del momento las condiciones sociales del momento y los avances tecnológicos debían llevar a una nueva expresión arquitectónica.

Dentro de los estudios de O´Gorman y las propuestas de Le Corbusier, en particular “la casa-herramienta” que es sana física y moralmente al tiempo que incorpora la belleza de los instrumentos de trabajo. Por ello no es de extrañar que el germen que propone el sistema Dom-ino se encuentre en la base del diseño de esta casa, cuyo cuerpo frontal se apoya sobre tres esbeltos Pilotis y se acompaña por una audaz escalera exenta, como homenaje a las propuestas del artífice suizo.

Casa para Cecil O´Gorman 1929

La casa fue comprada por el INBA en 2011 y restaurada por Víctor Jiménez, en colaboración con la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del INBA y la Facultad de Arquitectura de la UNAM. En la actualidad forma parte del conjunto museal de la Casa Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, que también fue recuperada por el arquitecto Jiménez.
Volviendo a esta audaz vivienda rodeada por una barda de cactus Cereus, apreciamos inicialmente un exterior pintado de un provocador rojo ladrillo, con techos de hormigón visto y acabados austeros, así como con las instalaciones hidráulicas y eléctricas aparentes.
Se aprecia que la citada escalera exterior llevaba a lo que se proponía como un estudio de pintura, con amplios ventanales de piso a techo en tres de sus lados, traslucidas en la parte inferior, y abrían totalmente, para poder subir y bajar los cuadros con facilidad, lo que replicó en el estudio de Diego Rivera, situado en el terreno colindante.
El piso superior conecta con el estudio, cuya amplitud se enfrenta con la estrechez de las cuatro habitaciones; la principal se conecta directamente con un baño y las otras tres, con un baño común.
En suma, la doctrina de la ingeniería de edificios, queda patente en esta su primera obra, donde realizó lo que poco después le permitirá decir: “El arte de superestructura y el arte que no sea la consecuencia directa de la técnica, será siempre una incongruencia, y la manifestación de bienestar banal de una minoría, logrado a base de la minoría de los demás” No obstante esta contundente postura teórica, que le permitió una breve pero destacada labor en el campo de la arquitectura, para 1936, Juan O’Gorman la abandonó ante la presión de sus detractores conservadores, para dedicarse a la pintura mural.

LA CASA FANTÁSTICA

Plantas Baja y Alta de la Casa de San Jerónimo. 1952

Diez años después de abandonar la arquitectura, Juan O´Gorman retornó a ella, en un inicio como asesor arquitectónico de su amigo Diego Rivera en el Anahuacalli, en una actividad que resultó fundamental para su desarrollo posterior. En ese momento O´Gorman decía no compartir la inclinación hacia la recuperación del pasado prehispánico del proyecto encargado; sin embargo, es posible que su localización en un predio cubierto por piedra volcánica proveniente del Xitle influyera en la compra de su terreno en la zona del Pedregal de San Ángel cerca de 1948. Asimismo, el uso de la piedra volcánica del sitio como material de construcción del Anahuacalli y que repetiría en la Casa Fantástica años más tarde, permite señalar la influencia de la arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright, que ambos conocían y admiraban.

Probablemente el principal hallazgo se encuentre en los murales de piedra que decoran los techos, resultado de la preocupación estética de Diego Rivera. O´Gorman narró como con Diego Rivera se les ocurrió un procedimiento que yo he usado frecuentemente. Sobre la cimbra de madera colocamos una capa de pedacería de piedra gris del pedregal… (resultando) un mosaico sin ningún dibujo.
Posteriormente el maestro demolió las losas para hacer otras de concreto que tuvieran mosaicos con dibujos. Así nacieron los primeros murales de piedras naturales para la famosa Biblioteca de CU de la UNAM; donde, después de proyectar una sencilla estructura, en colaboración con Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco, la recubrió totalmente de mosaicos de piedra natural para el mural: Representación Histórica de la Cultura, de 4,000 metros cuadrados. La apuesta del autor fue la de utilizar materiales que, a diferencia de
Para la casa O´Gorman logró una expresión totalmente innovadora en el terreno de la arquitectura orgánica y la integración plástica. Basado en un diseño a la vez natural y onírico, aprovechó una serie de cuevas naturales para insertar su vivienda, la que recubrió con una profusión de mosaicos de piedra, algunos en relieve.

Interior de la vivienda donde integra la arquitectura con las artes plásticas

El proyecto fue el resultado de una amalgama de ideas y vivencias del autor. Conocía “los principios generales de la arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wrigth” así como de Antonio Gaudí; este último escribiría que: “agrega a la arquitectura su espíritu imaginativo y hace de ello algo fantástico”, calificativo que en este caso define su obra.
Las teorías y las obras de Wrigth en torno a la arquitectura orgánica resultan fundamentales para entender esta propuesta. estilísticamente se trata de un proyecto posterior al de la Biblioteca de CU. Lo que adquiere otra fuerza ante la gravedad de su destrucción por Helen Escobedo, quien la había adquirido en 1969 bajo la promesa de dejarla intacta. La obra se conoce gracias, sobre todo, a las fotos que tomó Juan Guzmán a color y Lola Álvarez Bravo en blanco y negro.

Croquis de su realización

Queda claro el propósito de O´Gorman de integrar la arquitectura con las artes plásticas, tal y como lo había establecido en algunos de sus escritos a partir de 1950. Esto es particularmente aparente al exterior donde había realizado varios murales, agregado dos guardianes del ingreso, así como remates en las cumbreras. En cuanto al interior, también con algunos murales, en una amplia estancia conformada en parte por una cavidad rocosa, complementada con una cocina y cuarto de servicio. En la planta superior se sitúan las recamaras y sus baños, dejando un amplio sector sobre el espacio de la estancia, para una terraza cuyo piso estaba recubierto con una serie de diseños en piedras de colores.

Dentro de la riqueza formal de la casa, esta retomaba el sendero establecido desde sus viviendas y escuelas, al diseñar los espacios habitables con el mínimo de elementos y costo, buscando a la vez la máxima funcionalidad; en este caso, el resultado es diferente, con la realización de espacios donde se privilegia lo orgánico de las conformaciones rocosas y la creatividad artística.
Se trata de una edificación que no tiene símil en la arquitectura mexicana. El acceso estaba flanqueado por dos “gigantes”,
protectores del ingreso, a través de una amplia puerta acristalada, que se remata por una forma triangular reminiscente de los llamados
“falsos arcos” de la arquitectura maya. Sobre ella aparecen una águila y dos elementos del mundo azteca: el ocelote y el perro, que emiten un mensaje intemporal por medio de sus vírgulas, para representar la palabra. Los muros de la casa, profusamente decorados con imaginario precolombino y rematados con sendas serpientes emplumadas, símbolo de la deidad Quetzalcóatl que convivían con expresiones de raigambre surrealista, para logar un poderoso conjunto inédito. El conjunto constaba de otras dos pequeñas estructuras; se trataba de su estudio, al fondo del terreno y uno más cerca de la casa, para su esposa, la pintora Helen Fowler. Un elemento adiciona hacía las veces de cortina ventanal de acceso en tejido de palma. En una casa insólita en la arquitectura mexicana del siglo XX logró exitosamente fundir en un todo las tres artes mayores, a la vez que ofrece una particular congruencia con el entorno.

Toda la edificación está cubierta de artes plásticas

A MANERA DE EPÍLOGO

Juan O´Gorman logró, tanto en su primera como en la última casa dejar una huella sustancial en la historia de la arquitectura mexicana moderna.

J. O’Gorman: “Las Casas de Juan O´Gorman, Principio y fin”,Summa+, No 182, Buenos Aires, diciembre 2019.