jueves, abril 2, 2026
Mario SchjetnanMonografías

Mario Schjetnan, Creatividad y Compromiso

Dra. Louise Noelle

En la obra de Mario Schjetnan prevalece una responsabilidad con el sitio en cuanto a su integridad y sus componentes originales, buscando en todos los casos el salvaguardar la ecología y su adecuada conservación. Se puede agregar que en su obra toma particular importancia el tema del agua, no solo por sus componentes emotivas, bienhechoras y lúdicas, sino dentro de la particular preocupación por su correcta utilización y reciclaje. En el ya lejano 1976, la revista Arquitectura/México que publicaba Mario Pani, entregó su número 111 dedicado a un grupo de jóvenes profesionistas que por ese entonces se iniciaban en el proyecto y la construcción; se publicó entonces una memorable mesa redonda, donde este arquitecto aseveró: “Cada metro cuadrado de piedra bola es un río que erosionamos, entre más vigas usamos, talamos más bosques, y los metros cuadrados de barro crean huecos impresionantes donde luego va a vivir la gente”. Estos conceptos han guiado sus propuestas durante las últimas 4 décadas.

Durante los años ochenta, la labor de Mario Schjetnan, como urbanista y paisajista, tomó una particular relevancia con trabajos destacados y originales como el Parque Tezozomoc y el Parque Histórico Culhuacán, dos obras que buscaron ligar su interés por la arquitectura de paisaje con el pasado de nuestro país y con la ciudad misma en que se insertaban.

Por otra parte, podemos agregar que su obra reconoce la importancia de la categoría de Paisaje Cultural, establecida desde 1992 por la UNESCO, que coadyuva a reconocer y proteger los entornos naturales cuando estos están en contacto con las creaciones del ser humano, donde la sostenibilidad toma un carácter preponderante, al igual que la preservación de la relación espiritual con el sitio. La protección de estos ambientes, como fue el caso de Xochimilco, contribuye a la continuidad de la cultura local y sus expresiones dentro de la biología, la agricultura y el paisaje mismo; aquí, colaboró con urbanistas, hidrólogos, sociólogos, arqueólogos y biólogos, para realizar el Parque Ecológico y su sitio de ingreso, en 1993.

A partir de entonces, al frente del Grupo de Diseño Urbano, ha venido desarrollando un buen número de los parques y áreas ajardinadas que se han dado a lo ancho de este país, desde Monterrey, Chihuahua, Querétaro, Tamaulipas o Aguascalientes, por mencionar algunos, hasta la cuidadosa renovación de las dos secciones del Bosque de Chapultepec; así podemos señalar proyectos de paisajismo como el Parque el Cedazo en Aguascalientes, el Parque Ojo de Agua del Obispo en Durango, el Parque Eco-arqueológico Copalita en Oaxaca, el Parque Arrollo el Capitán en San Pedro Garza García, Plaza Buganvilias en Cuernavaca, el Parque la Esperanza en Gómez Palacio,

el Jardín Natura del Parque Bicentenario de Azcapotzalco y el Canal de la Cortadura en Tampico, además de su intervención en el Club de Golf de Malinalco y el Club de Golf Amanali. En algunos casos, se ha preocupado inicialmente por la remediación de tierras y recuperación de sitios con problemas ambientales como la ex-refinería de Azcapotzalco o la ex-Minera Asarco en San Luis Potosí, para el Parque Bicentenario y una nueva zona habitación en San Luis. En los últimos años realizó el Parque La Mexicana, en el poniente de la Ciudad de México, aprovechando una zona de antiguas minas de arena para lograr un ámbito con accesibilidad universal que ofrece espacios diversificados para el esparcimiento.

Se debe señalar que también ha contribuido con su creatividad allende las fronteras, con la creación de interesantes espacios públicos en California y, recientemente, en la intervención y recuperación de una porción del sistema fluvial de San Antonio, en Tejas.

Además, fiel a su condición inicial de arquitecto, Mario Schjetnan ha proyectado a lo largo de estos años buen número de edificaciones, tanto privadas como públicas. Entre estas últimas, destacan el Centro Cultural Mexiquense, por su respeto a las construcciones existentes, y el Museo de las Culturas del Norte, situado en el acceso al sitio arqueológico de Paquimé y muestra un gran respeto al entorno prehispánico y sus condiciones físicas. Asimismo, podemos mencionar tanto edificios de oficinas como casas habitación, que en cada caso atienden a satisfacer las funciones dentro de una búsqueda de expresiones formales con un lenguaje personal.  

Cabe agregar que se trata de un creador que busca expresarse por medio de la arquitectura, que está comprometido con los ámbitos públicos y la naturaleza, al tiempo que ha buscado formular sus ideas en los medios escritos. Además de algunos libros, debemos recordar que entre 1982 y 1984, con un grupo de colegas, se dio a la tarea de editar la revista con el significativo título de Entorno.

Por todo ello, no es de extrañar que su trabajo haya contado con numerosos reconocimientos y premios a través del tiempo, como los otorgados por la American Society of Landscape Architects, en particular el Premio Sir Jeffrey Jellicoe, además de buen número de premios en diversas Bienales de Arquitectura Mexicanas; a esto se agrega un Doctorado Honoris Causa conferido por la Universidad de Nuevo León, la Cátedra Magistral Federico Mariscal de la Faculta de Arquitectura de la UNAM y su ingreso a la Academia de Artes, entre muchos otros.

Para concluir deseo señalar que Richard Neutra, afirmó que “Durante demasiado tiempo hemos dividido nuestro mundo entre lo “utilitario” y lo “bello”. Pero en la naturaleza exterior que nos circunda no existe tal dualismo: es imposible decir donde un árbol deja de ser útil y comienza a ser hermoso; su diseño es algo integrado en su totalidad, y eso es lo que lo hace tan convincente”. A mi juicio se trata de la definición de las propuestas de arquitectura y paisajismo de Mario Schjetnan, un arquitecto comprometido con la naturaleza y el adecuado diseño arquitectónico.