jueves, abril 2, 2026
Mario Pani DarquíMonografías

Arquitectura Hospitalaria

En el marco del Plan de Construcción de Hospitales

Louise Noelle
Extracto del documento con este mismo nombre publicado por la Doctora Louise Noelle en el libro Mario Pani en 1988.

En los países que hoy llamamos desarrollados, la arquitectura
hospitalaria tuvo un importante auge en el siglo XIX, por los avances de la medicina y el apoyo de la administración pública. Esto es notorio en el París, que logra superar el retraso en materia constructiva a la vez que cerrar la brecha existente en la ciencia médica y su requerimiento de espacios adecuados.

Como resultado de ello, la École de Beaux Arts, líder mundial en el campo de la enseñanza de la arquitectura, se aplica a redefinir el estudio y los proyectos de este tipo de edificaciones, introduciendo la
importante noción de higiene. Sin embargo, en las naciones como México las condiciones eran diferentes debido a las circunstancias provocadas por una economía incipiente y un menor avance científico, circunstancias que se vieron exacerbadas durante el periodo de luchas de la Revolución.

En 1942 el arquitecto José Villagrán y el doctor Salvador Zubirán establecieron el “Seminario de Estudios Hospitalarios”, para la Secretaría de Salubridad y Asistencia Pública dirigida por el doctor Gustavo Baz.
Mario Pani participó en el grupo formado por los arquitectos, Carlos Tarditi, Enrique Guerrero Larrañaga, Alonso Mariscal, Raúl Cacho, Antonio Pastrana, Marcial Gutiérrez Camarena, Enrique de la Mora, Mauricio M. Campos, Enrique Yáñez y Enrique del Moral, que, junto con los médicos integrantes del grupo buscaron encontrar una solución para los problemas de salud, planteando una política hospitalaria acorde con el momento; así surgió. El “Plan de construcción de Hospitales”.

El entusiasmo y la vitalidad propias de Mario Pani, lo llevaron a tener un papel destacado, proyectando, solo o en sociedad, media docena de instalaciones hospitalarias y un Centro Médico para la Ciudad de México entre 1942 y 1946. En cada uno de los veintisiete anteproyectos presentados se dio crédito al médico especialista asesor. El doctor Baz marcó la filosofía de la singular misión: “La Asistencia social es uno de los proyectos más fuertes que tendrá la organización del futuro en cualquier país”, por lo que la secretaría formuló un plan para “dotar de hospitales a la República; planeados desde su organización…”, (5) Salvador Zubirán los llamó “Los nuevos hospitales de México”, acuñando la frase: “Antes que pensar en el hospital edificio, es preciso concebir el hospital institución”.

Los integrantes del seminario concluyeron que los proyectos debían de contar con espacios adecuados para las tres principales funciones que debían desempeñar: Atención Médica, Enseñanza e Investigación.
Se plantearon ocho factores para realizar el proyecto: La zona de
funcionamiento técnico en seis pasos, los nueve aspectos de los servicios generales, características del personal, el equipo, el mobiliario, las posibilidades constructivas del sitio y los sistemas y materiales de que se puede disponer.

Hospital Urbano de Emergencia
CM en la ciudad de México

El hospital contaría con cuatro partes: Consulta externa, Servicios intermedios. Hospitalización y servicios generales. Mario Pani aportó proyectos; diseñó tres hospitales foráneos, un sanatorio para tuberculosos, un instituto, y un plan maestro para el Centro Médico, donde propuso un hospital de emergencias. (7) algunos no se realizaron. Para su mejor conocimiento, diseñadores y galenos viajaron por diversos países, optando por el modelo desarrollado en los Estados Unidos.
El Hospital General de Saltillo, Coah., proyectado por Pani con la asesoría de Pedro Daniel Martínez, para 300 camas, tiene planta en forma de H, y se cuenta con fotografías del proceso de construcción en 1945.

Hospital General en Saltillo, Coahuila
Su construcción

El Hospital Suburbano de Tulancingo, Hgo., (11) se proyectó para 32 camas con posible ampliación a 64. El proyecto que Mario Pani, nos muestra un conjunto horizontal con una curiosa planta, donde se
intersectan tres cuerpos, con uno más anexo que alberga una unidad antituberculosa.
El doctor Alejandro Velazco Zimbrón, fue el médico asesor del Instituto del Niño Lisiado en México, D. F. que no es una institución hospitalaria, sino de recuperación y adaptación, que planteaba espacios de enseñanza escolar aunados a los ámbitos para las diversas terapias, manteniendo a los pequeños dentro del seno de sus respectivas familias, mismos que arribarían a diario en ambulancias especializadas. Se atenderían niños, de entre tres y doce años, en los departamentos de hidroterapia, mecanoterapia, electroterapia y adaptación funcional. Así se trata de un sencillo edificio longitudinal de amplias circulaciones para permitir el acceso con camillas o sillas de ruedas, planteando al centro el acceso para compartir el vestíbulo con un auditorio situado en la parte posterior; la zona de aulas se localiza en la planta baja, mientras que los cubículos de terapia están en el primer piso, situando las circulaciones verticales en los dos extremos. Si nos basamos en los dibujos existentes de las fachadas, encontramos en la sencillez del lenguaje expresivo, cercana al estilo conocido como Art Déco, una relación con la Escuela Normal de Maestros proyectada por esa misma época.

José Villagrán García y Mario Pani compartían créditos en el proyecto urbano del centro Médico de la Ciudad de México, donde se planteaba una escuela de medicina, auditorio, biblioteca, sociedad médica, un instituto dental, un hogar infantil, dos maternidades, y siete instituciones hospitalarias: Hospital general, Hospital urbano de emergencia, Hospital de infecciosos, Hospital SCOP, Policlínica privada, Instituto de Cardiología y Hospital del niño. De estos, algunos hospitales estaban en vías de ser concluidos, como el
Instituto de Cardiología, el Hospital Infantil o la Maternidad Mundet, (13) El proyecto de urbano los integraba al nuevo conjunto. Este constaría de 4,100 camas, repartidas en las diversas entidades hospitalarias.
Los accesos principales serían sobre la calzada de la Piedad, partiendo de una glorieta, la Plaza del Centro Médico, lo que llevó al desarrollo de los inmuebles en sentido diagonal. Cabe agregar que cuando Enrique Yáñez y su equipo retomaron la propuesta de un Centro Médico, conservaron ese diagrama en diagonal, y solicitaron al propio Villagrán el Centro de convenciones en el sito en que originalmente se había plateado una policlínica Privada.

Cabe agregar que los arquitectos invitados a realizar los proyectos nosocomiales, se contaron Villagrán, Pani, Enrique del Moral y Enrique de la Mora.
Volviendo al tema, podemos concluir este capítulo con el Hospital Urbano de Emergencia, que proyectó Mario Pani para el Centro Médico, con la asesoría de José Villagrán y de los doctores Norberto Treviño, Rafael Moreno Valle, y Roberto Roqueñí. Como su nombre lo indica, es un hospital para emergencias que buscó resolver la prioridad de los enfermos sin desatender a las diversas instancias que deben acompañar al registro de accidentes. Por una parte, se plantearon amplias salas de espera para los visitantes, controlando sus accesos, y por la otra, se plantearon los espacios necesarios para el desarrollo de las diligencias oficiales, En cuanto al funcionamiento del hospital, se privilegió el acceso de ambulancias, y se proyectaron 21 unidades de hospitalización con 30 camas cada una, para un total de 630; que se agruparon por diversos traumatismos, como fracturas, cirugías de vientre o tórax, intoxicados o quemados, y especialidades infantiles. Como un centro de enseñanza, contaría con aulas, auditorio y alojamiento de médicos internos. Era un edificio compacto, con la zona administrativa y de docencia al frente, en cinco niveles, con una torre de encamados en la parte posterior que se desplanta sobre la zona de quirófanos.

Podemos concluir sobre el alcance de las aportaciones de Mario Pani en el terreno de la arquitectura hospitalaria, circunscrita a sólo unos años a un puñado de edificios. amplifica el resultado de cada uno de
los proyectos, en especial si tomamos en cuenta que se abocó a diversas especialidades dentro del género, como el Hospital General de Saltillo, Coah., el Hospital Suburbano de Tulancingo, Hgo., el Hospital-Sanatorio para tuberculosos en, Perote, Ver.

Por su creatividad y compromiso con la planeación urbana, ofreció interesantes resultados de los que casi nada se ha escrito.

Sus búsquedas de soluciones a los diversos problemas inherentes al lugar lo llevaron a la satisfacción de funciones específicas en todos los niveles, desde los materiales y las técnicas constructivas, hasta la forma y la idea misma de las edificaciones, tratando siempre de ofrecer una visión propia dentro de la resolución de cada proyecto.