jueves, abril 2, 2026
Louise NoelleMonografías

La Arquitectura Vernácula como fuente de inspiración. El caso Mexicano

Latinoamérica, y México no es la excepción, ha tenido en este siglo una postura ambivalente frente  al hecho artístico: por una parte, ha buscado integrarse a la cultura occidental, emulando los movimientos de vanguardia, y por la otra se ha volcado sobre sí misma en busca de una solución original. Las expresiones del arte y de la arquitectura han reflejado esta dualidad, algunas veces resuelta y en la mayoría conflictiva; asimismo unas y otras tendencias han prevalecido a lo largo de la modernidad, presentando periodos de apertura y de introspección sucesivos, sin que alguna de ellas triunfe totalmente.

Por otra parte, se puede observar en la actualidad y a nivel mundial, que, frente a la crisis de la posmodernidad, los países en desarrollo han acudido al regionalismo auspiciando un retorno a lo autóctono. En el terreno de la arquitectura esto es claro, desde la postura pionera de Luis Barragán, tomando en cuenta, entre otras, la obra de Richard England en Malta, de Rifat Chadirji en Irán o de Balkrishna V. Doschi en India, sin olvidar las excelentes lecciones de Hassan Fathy en Egipto. En todos los casos, la arquitectura vernácula ha sido una fuente de inspiración, pues forma parte de los valores culturales tradicionales. Por ello este breve trabajo tratará de examinar las propuestas de la arquitectura vernácula mexicana, a la luz de las  creaciones contemporáneas para apuntar las relaciones e influencias entre ambas.

Es preciso señalar, así mismo, que la extensión del territorio nacional, conjugada con las variantes geográficas y la diversidad étnica de los pobladores, ha resultado en una amplia gama de construcciones autóctonas con un buen número de ejemplos; de este modo será preciso definir en primer término las cualidades generales de estas obras, para después abordar algunas particularidades.

Casa colonial
Edificio de R. Legorreta

En efecto, es posible apuntar diversos elementos de la arquitectura vernácula que se han hecho  presentes en la obra de arquitectos contemporáneos. Entre estos elementos, se pueden distinguir aquellos que conforman un esquema de funcionamiento con base en patrones culturales y climatológicos y los que constituyen un acervo tanto de materiales como de soluciones plásticas. Todo ello sin olvidar que el arquitecto, heredero por su aprendizaje de la tradición occidental y dueño de materiales y tecnologías avanzadas, entrelazará siempre todas estas influencias en el resultado final.

En primer término, se debe destacar que la volumetría eminentemente horizontal de muchas construcciones contemporáneas se basa en la horizontalidad de las construcciones y conjuntos vernáculos. Uno de los primeros ejemplos es el que proporciona Ricardo Legorreta en el hotelCamino Real de México, mismo que en el Camino Real de Cancún que adquieren especial relevancia. El patio, núcleo de distribución por excelencia y remanso espiritual, es una de las características más utilizadas. Este sitio, que la arquitectura internacional proscribió, se ha conservado en numerosas casas habitación y algunos edificios comerciales, como una supervivencia del modus vivendi de los mexicanos.

…aislarse del mundo exterior y un gusto por la vida al aire libre

Los habitantes de esta nación han conservado la costumbre de aislarse del mundo exterior y un gusto por la vida al aire libre al contacto con la vegetación; un patio central o posterior es la solución ideal al deseo de independencia y aprecio de la naturaleza. Ejemplos sobresalientes de este elemento arquitectónico se pueden encontrar en la obra tapatía de Ignacio Díaz Morales y Luis Barragán, con todo lo que conllevan de misteriosas reminiscencias; mientras que para otros conforman un oasis de solaz y esparcimiento como los patios de las casas habitación o del Museo Marco de Monterrey, de Legorreta,

El Colegio de México. Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky.

así como el patio de El Colegio de México de Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky. Basado en este esquema propio de las haciendas mexicanas, Ricardo Legorreta ha planteado todo un desarrollo comercial en el estado de Texas, partiendo del principio de riqueza interior aislada de lo externo. González de León y Zabludovskyhan prolongado este espacio hasta convertirlo en una especie de calle peatonal, como en la Universidad Pedagógica de la CDMX o el edificio de gobierno de Villahermosa, Tabasco. Francisco Serrano ha dado su versión en el edificio de la Universidad Iberoamericana y David Muñoz en Seguros Azteca en Xochimilco.

Algunos otros elementos característicos de las costumbres ancestrales se han venido haciendo patentes en los edificios actuales. Así, frente a la apertura total e indiscriminada de la cortina de cristal, ha venido retomando terreno el muro, con aberturas que dosifican luz y calor y que ofrecen privacidad a los usuarios. Estas aberturas, puertas y ventanas, pasan a conformar la composición de la fachada, reflejando claramente la distribución interna. Luis Barragán, en las casas habitación que realizara en la Ciudad de México, mostró una singular habilidad en el manejo de luz y en la perfecta adecuación de las ventanas con el paisaje. Por otra parte, González de León y Zabludovsky han sabido utilizar la amplitud del muro para aumentar la protección contra los asoleamientos y Legorreta, en ejemplos clave como la fábrica de motores Renault, resolvió las necesidades de iluminación a base de ingeniosos parasoles, reminiscencias de los postigos de las moradas pueblerinas.

Fábrica de motores Renault

Amén del gran número de soluciones que diversos arquitectos han propuesto, y que resuelven acertadamente necesidades programáticas y espirituales, en especial habría que recordar a todos aquellos que, continuando dentro del sendero de la arquitectura emocional, e inspirados en la arquitectura popular, han podido comprenderla y por ende reproducir sus propuestas. Las casas habitación de Andrés Casillas y Antonio Attolini son excelentes ejemplos de esta tendencia, ofreciendo sitios de especial atractivo para propio y extraños.

En este sentido hay que recordar también el uso de portales y balcones corridos cuya utilidad ante las inclemencias es indiscutible, a la vez que cumple con prácticas y costumbres del mexicano. Así, Casillas en Valle de Bravo, ante el fuerte índice de precipitaciones pluviales, integró estos principios a sus proyectos. Enrique del Moral aprovechó estas propuestas, que en las zonas costeras se vuelve palapa, para realizar en  Acapulco una serie de casa abiertas al aire y mar; dentro de este mismo espíritu de disfrute de los elementos y del entorno en viviendas dedicadas al asueto, se encuentran el hotel Camino Real Ixtapa de R. Legorreta y las villas de la Costa del Pacífico de Diego Villaseñor.

Villas de la Costa del Pacífico. Diego  Villaseñor

Finalmente, los enormes pórticos que preceden algunas de las obras de Zabludovsky y González de León obedecen a la idea del portal colonial, así como a la dignidad del propio edificio. Por lo que respecta a este tipo de inspiraciones que buscan en la arquitectura vernácula soluciones acertadas a costumbres y climas, aún queda mucho que decir. Es importante señalar que se trata, por parte de los diseñadores, de un intento de recuperar valores regionales, así como de aprovechar la sensatez de lo intemporal. Requiere del profesional un estudio cuidadoso y respetuoso, a la vez que de su ingenio para trasponer la barrera del tiempo e incorporar estos valores en el quehacer actual, con todas sus demandas. Una postura más fácil es la de tomar elementos y materiales tradicionales para revestir las construcciones de un aspecto localista; en este caso, no se sigue un verdadero proceso arquitectónico en donde lo funcional y lo social corresponden a la fuente de inspiración, ocupándose tan solo del resultado plástico, al seguir una corriente actualmente en boga.

Uno de los elementos más socorridos es el del color, que en la actualidad ha llegado a usos inmoderados. A los mexicanos les gustan los colores fuertes y vibrantes, los cuales combina con gran libertad, pero también es cierto que este gusto proviene de un ámbito cultural donde la pigmentación provocativa responde a un entorno adecuado. Así, en sus inicios Barragán se asesoraba del pintor Jesús Reyes Ferreira y en la actualidad Legorreta y Attolini se basan en su prolongado contacto con la provincia.

Materiales naturales con proceso artesanal

Los materiales y acabados son también parte integrante de la expresión popular. Se trata en su gran mayoría de materiales naturales que han tenido un proceso artesanal en su adaptación, por lo que resultan especialmente gratos; maderas claras en cortes gruesos y sin demasiado barniz, barro cocido para pisos y techumbres, tejidos de telares tradicionales de marcada textura y rico colorido, y acabados sencillos inspirados en lo tradicional. Numerosos ejemplos se pueden encontrar de estas características y cabe notar que aquellos arquitectos que hemos venido mencionando se preocupan por estos elementos, ocupándose de diseñar los interiores de sus proyectos de manera integral. Todo un mundo de sillas, mesas, lámparas o tapetes diseñados con gran adecuación, han venido así a ampliar la riqueza de nuestra arquitectura contemporánea.

Carlos Mijares ha sabido recuperar el uso del ladrillo, aprovechando la mano de obra artesanal existente; las obras se integran con lo autóctono, pero, tanto en el manejo del  mismo como en los espacios creados, se perfila una influencia morisca; Francisco Serrano y Gonzalo Gómez Palacio también han empleado este material con acierto.

Finalmente se pueden mencionar otro tipo de objetos que forman parte de la arquitectura tradicional y que trasponen las fronteras de su uso original. Rejas, bancas, fuentes, macetones o portones que se incluyen con toda facilidad en construcciones contemporáneas. Este tipo de inclusiones, si bien corresponden a un gusto mexicano, no pueden tomarse como una propuesta integral de arquitectura local, sino como simples agregados. 

Es preciso que la intención original, las proporciones y todo el proyecto respondan a un propósito, para lograr un resultado coherente.

En esta corta revisión ha quedado patente que el papel que ha desempeñado la arquitectura vernácula en nuestro siglo es de gran importancia, sobre todo em  épocas reciente. La riqueza y el buen sentido de las expresiones autóctonas son una fuente de inspiración para los arquitectos que desean uncirse al carro del internacionalismo y sus modas; no es sólo un deseo de exaltación regionalista; además representa un acervo de soluciones que en lo económico y en lo social corresponden a nuestro pueblo.

Arquitectura vernácula, a pesar de su belleza y su romanticismo

Seamos conscientes de las limitaciones de la arquitectura vernácula, a pesar de su belleza y su romanticismo, en una sociedad actual con un elevado índice de asentamientos urbanos, no es posible conservar las propuestas El uso de las edificaciones con múltiples necesidades comerciales y organizativas, su tamaño y su altura no periten una simple transposición de lo autóctono, casi siempre referido a habitaciones unifamiliares.

Será preciso que los arquitectos conozcan la arquitectura vernácula, la respeten y aprendan de ella las numerosas lecciones que ofrece. Deberán introducir estos conceptos en su obra, sin por ello olvidar sus conocimientos y los beneficios de la era moderna, su éxito estará en saber conjugar ambos caminos y con base en su creatividad brindar al usuario la arquitectura mexicana que demanda.

“La arquitectura vernácula como fuente de inspiración. El caso mexicano”, Proa, Nº 412, Bogotá, julio-noviembre 1992.