lunes, junio 15, 2026
Bernardo Gómez PimientaMonografías

Sobre Bernardo Gómez Pimienta

TERENCE RILEY                                Herramientas para habitar

Los muebles y objetos de mesa diseñados por Bernardo Gómez-Pimienta nos hacen pensar en la continuidad del proceso de diseño, que inicia con una concepción del mundo y la manera como nos relacionamos a él. Sillas y tazas son, desde esta perspectiva, no sólo objetos discretos sino herramientas para habitar una arquitectura que, a su vez, no es un ejercicio disociado de una estructura urbana más amplia, parte ella misma de un paisaje más extenso y complejo.

Incluso hoy, en un mundo digital saturado de experiencias simuladas, los diseños de Gómez-Pimienta están basados en la idea de que la principal interface que tenemos con el mundo es nuestro propio cuerpo. Una silla puede considerarse un ejemplo importante. Como nuestros cuerpos, la silla tiene patas, brazos, respaldo y asiento. Es, claro está, de nuestro mismo tamaño –nuestro retrato, al mismo tiempo que un objeto funcional. El tamaño de una cuchara no viene determinado por lo que podamos comer sino por lo que podamos sostener con una mano, cuya destreza y tamaño es efecto del arte evolutivo.

Es interesante pensar que la palabra “digital” no se refiere sólo al mundo de la información, sino también al más pequeño paisaje de la mano. Los diseños de Gómez-Pimienta confirman la relación única entre la mano y la mente, creando no sólo bellos objetos sino visiones del mundo en el que existen.

ZAHA HADID

Bernardo Gómez-Pimienta es más que un arquitecto, es también un diseñador de mobiliario y productos. Su trabajo aquí documentado adapta principios de diseño a varias escalas para lograr una visión arquitectónica única. El variado conjunto del trabajo de Bernardo sigue un estilo muy contemporáneo, local y vernáculo, aplicando una variedad de materiales para lograr un diseño estético sencillo y controlado.

Bernardo fue discípulo en mi estudio de la Universidad de Columbia. Continúa dedicándose a la exploración de formas, materiales y texturas en su trabajo, desarrollando un repertorio arquitectónico incluyente y sustentable.

ERIC OWEN MOSS                Lo sencillo, no es simple…

Adentrarse en el convento de monjas Carmelitas en la ciudad de México de Luis Barragán. El cubo de concreto y, simultáneo, el cubo de agua: Barragán construye el infinito.

Nada superfluo; nada trivial. Casi nada, como casi todo.

Es aquí donde se sitúa la arquitectura de Bernardo Gómez-Pimienta.

Pero lo sencillo, no es simple. La arquitectura es siempre y para siempre un debate sobre los lenguajes de la forma.

El discurso sobre arquitectura es siempre y para siempre una revisión del léxico del espacio.

La arquitectura no es lenguaje auditivo. Es visual. Es táctil. La forma es el alfabeto.

¿Cómo llegó la arquitectura de Bernardo Gómez-Pimienta a ser lo que es? ¿Bajo qué auspicio?

En el léxico del contenido arquitectural hay dos polos de producción: “casi todo” y “casi nada”; dos extremos de las formas del lenguaje.

“Casi todo” es una elaborada epifanía del mundo literal que nos rodea. Tal vez la epifanía de un no creyente. Inclusiva. Una visión plural. Múltiples configuraciones, dimensiones y superficies. Diversos pesos y medidas.

Una amalgama de non-sequiturs. Yendo y viniendo al unísono. Un pluralismo estético que no está obligado a resolver las contradicciones de forma y espacio.

Una disciplina que sugiere indisciplina. Una lógica intelectual que logra un espacio para lo ilógico. La verdad en arquitectura como indefinición.

La arquitectura de Bernardo opta, por el contrario.

No al espacio como la intersección de opuestos irreconciliables.

Sí al espacio como la reconciliación jerárquica de componentes similares. Su aspiración es un formal “casi nada”. Pero lo sencillo no es tan simple.

Casi nada es el dominio de la arquitectura de Bernardo Gómez-Pimienta.  Casi nada es la premisa de un creyente. Exclusividad.

Una selecta visión del mundo.

No es el mundo como lo vemos, sino una versión cuidadosamente corregida. Una convicción de que debajo de la multiplicidad reposa la austeridad.

Para producir esa arquitectura es necesario un proceso esencial de destilación: sequitos dentro, ambigüedad fuera.

Una jerarquía determinada, una imagen de firmeza.

Y la imagen proporciona lógica, secuencia, método y sistema.

La disciplina del espacio disciplinado.

Esa es la aspiración de Bernardo.

Hay por supuesto, los intermedios, los híbridos arquitecturales operacionalmente verosímiles, donde las obligaciones formales ceden paso a un pragmatismo más convencional, más holgado. Pero es en los extremos donde la fuerza de voluntad creadora se codifica.

Bernardo sigue siendo, a su favor, un extremista.

¿Cómo lo logra?

Para insistir en la arquitectura de casi nada, Gómez-Pimienta aparta de cualquier potencial contradicción, la intención creadora de su método. Las complejidades de ubicación y programa están obligadas por la lógica de su sistema.

Inventa un estilo espacial genérico que desaparece distinciones conceptuales. Bernardo homogeneiza la diferencia.

Veamos alrededor. Complejidad, discontinuidad, multiplicidad, heterogeneidad, parecen muy a menudo la regla visual. La regla de Bernardo invierte esa (casi) obviedad visual.

Insiste, no replicando lo que vemos con frecuencia, sino lo que con frecuencia no vemos.

La arquitectura es un mínimo formal, yuxtapuesto a lo casi todo informa Esa es la regla de Bernardo.

Mondrian, artista de mediados del siglo XX, fue un converso prematuro, y pregonó la potencia de lo mínimo. Mondrian atacó a sus predecesores, cuyo arte, diverso, saturó un lienzo tras lienzo con variantes, detalles, matices, opciones, y mucho más…                                                                                     

Mondrian mostró la regla de la línea recta, el ángulo recto, negro, blanco, gris, rojo, azul y amarillo.

Ingredientes limitados en color. Geometría primaria. La multiplicidad fue enemiga de Mondrian.

El arte y la arquitectura requieren enemigos.

Platón nos enseñó un ideal.

Lo llamó la forma de la forma.

Reside en las sombras de una caverna secreta.

Aunque las formas específicas nunca existieron literalmente en aquella caverna.

Sólo las formas de las formas, las esencias formales, continúan en esas sombras, intactas por el tiempo, e ilimitadas por cualquier elemento que comprometa ipso facto sus esencias.

En esa caverna de sombras Bernardo encontró las raíces de la arquitectura de casi nada.

Y entre más se parezcan los objetos construidos a ese sombrío ideal, más puro es el resultado conceptual.

Así lo dice Platón. Así lo dice Mondrian. Así lo dice Barragán.

Así lo dice Bernardo.

Los predecesores filosóficos de Bernardo —Platón, Mondrian y Barragán son sus pares intelectuales.

Su arquitectura los sostiene.

Su capacidad creadora confirma su visión.

Y en contrapartida esas voces que lo anteceden ratifican su trabajo.

La actual batalla de lo casi nada es la esencia perenne de la arquitectura de Bernardo.

No puede ganar la batalla, porque el mundo desaseado se sigue entrometiendo como lo hizo con Platón, Mondrian y Barragán.

Eso explica la existencia de ese enorme par de impenetrables puertas en la entrada de la casa Barragán para las monjas Carmelitas.

Barragán luchó para mantener al mundo fuera y hacer del mundo su fuente. Bernardo continúa esa búsqueda.

Pero lo sencillo no es simple.