Arq. Enrique García Formentí
(1936-2020)

La vida y obra del arquitecto García Formentí se manifiesta en diversas vertientes: su calidad humana, su trato cordial y probidad, su integridad y honradez en su fructífera y excepcional labor profesional desde 1956, si bien se recibió de arquitecto en 1960.
Fue un arquitecto en el sentido más estricto de la palabra, conocedor del oficio, con una visión integral de proyectos y obras, orientadas en mucho a la arquitectura social, en colaboración con instituciones del gobierno federal.
Entre ellas destacan las realizadas con la Secretaría del Patrimonio Nacional, particularmente bajo la dirección del arquitecto Pedro Moctezuma Díaz Infante y en colaboración con el arquitecto Vicente Medel Martínez; en el proyecto de canalización y urbanización del cauce del Río Tijuana, cuyos objetivos eran proteger la vida y los bienes de más de 50 mil habitantes precaristas, de integrar una solución que dotara a la ciudad de seguridad con dicho cauce, al mismo tiempo que la estructuraba con un moderno sistema vial, con áreas verdes, espacios abiertos para plazas públicas, jardines y zonas recreativas, propiciando el desarrollo de alternativas para vivienda y actividad comercial y de servicios; al mismo tiempo que brindar una imagen digna a la puerta de entrada a nuestro país en esta zona y captar las aguas residuales para dar cumplimiento a compromisos internacionales, siendo el cauce el elemento estructurador con 70 metros de sección; cuenta con dos vías en el margen del canal y su continuidad lo liga con la frontera y los principales destinos de la zona urbana.
Cuenta, además, con avenidas y calles paralelas al canal y ejes transversales que se comunican por medio de puentes vehiculares y complejos entronques, distribuidores a desnivel, es decir, cambia la imagen de la ciudad y genera un corazón, con un área total de 422 hectáreas, de las cuales la superficie lotificada es de 110 hectáreas, la superficie del canal y de las vialidades son 200 has y las áreas verdes y donaciones son 400 has.
Contó, además con un eje para el desarrollo comercial denominado “Paseo de los Héroes” de sección semejante al Paseo de la Reforma en la Ciudad de México.
Dentro de ese periodo, en el Puerto de Acapulco desarrolló el Centro Cultural y de Convenciones, en colaboración con los arquitectos Alberto González Pozo y Jaime Nanclares. Este edificio, que fue el primero en su género, consolidó la avenida costera en su zona poniente. Su calidad y dignidad lo hicieron sede por muchos años del “Tianguis Turístico Acapulco”, y de numerosas actividades. Participó en su remodelación en 1982.
El género más conocido de sus obras es, sin duda, la Arquitectura Nosocomial, con obras de proyección nacional e internacional, en la que participó por más de cincuenta años, con proyectos ejecutivos y arquitectónicos de 96 hospitales y clínicas públicas y privadas en 22 estados de la República Mexicana, en Argentina y en el Salvador.
Destacan 20 intervenciones arquitectónicas en el Centro Médico “La Raza” a lo largo de 31 años (1965- 1966), desde remodelaciones y ampliaciones, hasta la construcción de los servicios de urgencias traumatológicas, infectología, radiodiagnóstico, consulta externa, entre otras. Y los hospitales del IMSS en Guadalajara, Cuernavaca, Manzanillo, Magdalena de las Salinas, Los Reyes, el hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI; las remodelaciones del hospital psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez y el Centro Médico 20 de Noviembre, del ISSSTE.
Fue miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Arquitectos Especializados en Salud, SMAES. Colaboró con instituciones públicas y privadas en el ámbito nacional de planeación, diseño, normatividad, supervisión, construcción y evaluación para la edificación de unidades médicas de todo tipo, acordes a las necesidades y requerimientos de cada lugar.
En el 2015 presidió el Concurso Nacional de ideas para el proyecto del Instituto Nacional Electoral, en la elaboración del “Plan Maestro del Conjunto Tlalpan del INE”, que posteriormente lo llevó a realizar su publicación en un libro donde plantea los 44 escenarios, resultados del concurso; al mismo tiempo que los créditos y agradecimientos a quienes intervinieron desde el INE, al Jurado y a la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana.
Su arquitectura la caracterizaba como arquitectura de servicio, con un equilibrio entre la creación, la función y la forma, respondiendo a los valores de contemporaneidad, constructividad, ambientalidad, funcionalidad y expresividad.
Realizó también numerosos proyectos de vivienda, en particular en la primera etapa del INFONAVIT, y acciones vinculadas con el patrimonio cultural, como el Centro Cívico de Querétaro; elaboró un Plan Maestro de Restauración de la Catedral de México; así mismo, participó en la restauración y rehabilitación del Centro Cultural Cabañas de Guadalajara.
A lo largo de su trayectoria estuvo ampliamente vinculado con el arquitecto José María Gutiérrez Trujillo, tanto en ámbito profesional como gremial, con quien compartía una visión social de la Arquitectura.
Su amplia obra llevó a la Academia Nacional de Arquitectura a proponerlo como candidato al Premio Nacional de Arquitectura en 2013, premio que obtuvo por su brillante trayectoria.
Sin lugar a duda, su calidad humana y sus aportaciones al bien hacer de nuestro gremio, nos hacen recordarlo con emoción y agradecimiento.
