lunes, junio 15, 2026
Juan O'GormanMonografías

Arquitectura Técnica vs Arquitectura Tradicional

Arq. Juan O´Gorman

(Publicado en la Revista Edificación Órgano de la Escuela Superior de Construcción, del IPN en su No 3 del Año II, en mayo de 1935

La llamada época maquinista se apunta como una nueva conquista: de “arquitectura revolucionaria”.

Las casas como los “Ford”, los radios o la manta, se producen industrialmente.

Asistimos al espectáculo más importante en la historia del arte arquitectónico; la abolición de la arquitectura académica y el nacimiento de la arquitectura técnica moderna.

Si necesita usted una casa, ya no es preciso que recurra al arquitecto, al plomero, al carpintero, o al albañil, a menos que tercamente insista en los estilos del pasado, en los proyectos complicados, en los presupuestos enredados y en resignarse a esperar cuatro o cinco meses antes de habitar la costosa residencia.

En cambio, puede usted llamar por teléfono a la empresa constructora y en dos horas tener cinco o seis modelos de casa, catálogos y planos de donde escoger la casa, según sus necesidades y en un plazo de dos semanas cambiarse a su nueva habitación con todas las comodidades soñadas.

American Houses Inc., ha logrado esta revolución. En la Exposición Grand Central Palace, Nueva York, E. U. A., se exhiben las muestras de sus productos. Podrá usted verlos cada quince minutos durante las veinticuatro horas del día. Un guía explicará a usted la mecánica de la nueva casa. Podrá usted emocionarse.

El tipo tiene su origen en los cerebros de Sears–Roebuck, Buckmeister Fuller y Eduardo Le Corbusier.

Los materiales de construcción son de una apariencia extraña y científicamente extraña: acero y aluminio, placas de concreto asbesto- mastique- madera llamada “ternike” y un material tan recientemente salido del laboratorio químico, que todavía no se ha tenido tiempo de bautizarlo.

El proceso de construcción es todo un espectáculo moderno. Ya no se cargan grandes piedras sobre las espaldas humanas, ni se amontonan grandes cantidades de madera, tierra cal, arena, cemento y agua en confusión y desorden; ya no se ve al herrero con el sudor en la frente, ni al albañil golpeando con su martillo y cincel un muro para hacer agujeros.

Hoy se tiene por fin la semilla o la célula de la ciudad futura: “la máquina para vivir”

En apariencia esta célula es una caja: los muros rectos verticales y el techo plano ocultan los milagros del interior. Es una caja mágica. La ventana horizontal es la ventana científica. El vidrio ligeramente azul, evita los reflejos duros del sol. La casa tiene anteojos.

La estructura metálica (de acero), se ancla en pequeños cimientos de concreto precolado. Los cimientos de los postes llegan a la obra elegantemente en camión, para ser colocados en las cepas poco profundas, ya preparadas para recibirlos. La casa soporta los empujes de un huracán que sople a razón de 64 metros por segundo, sin riesgo de voltearse, y es tan segura durante los temblores, como lo puede ser un camión o un carro Pullman.

Los muros son panes o paneles de un metro veinte centímetros de ancho por tres metros de largo y se colocan en armazones de aluminio. Estos paneles tienen 5 centímetros de grueso, formados por dos placas de asbesto –cemento que comprimen entre sí, en forma de torta o “sándwich”, una sustancia hecha de viruta de madera mezclada con un líquido que se endurece en poco tiempo. Este relleno tiene la calidad de un chapopote duro y bofo que sirve para aislar el interior de la casa, del frío, del calor, de la humedad o de la sequía. Este material es también veneno para cualquier insecto que trate de penetrar en él.

Las placas de asbesto-cemento tienen el color que se quiera: azul oscuro, verde claro, morado o color de rosa marquesote; para todos los gustos, una gama que va desde la niña bonita hasta el rudo campesino. El tono del color exterior y del interior está de acuerdo con los reglamentos y prescripciones higiénicos, a efecto de que la vista no se lastime con los reflejos del sol o bien para dar mayor luminosidad al interior de la habitación.

Pasemos al interior. Un agradable living room o estancia de 4 X 5.5 metros. El piso de las habitaciones es de un material hecho de aserrín, transformado por un procedimiento secreto de la química de la construcción (desde ahora una nueva ciencia) en un material duro, lavable, brillante, del color que se prefiera y de la apariencia de un linóleum fino, sin juntas. Las paredes interiores pueden empapelarse con un papel especial que se lava con jabón como un plato de porcelana.

Las ventanas (reflectores de luz) se abren y cierran como las de un automóvil. No entra el agua, y el aire nunca, cuando están cerradas; por medio de una manija sube un alambrado que impide la entrada de mosquitos, y por otro medio mecánico sube una cortina que deja completamente a oscuras el local. Graduación de luz, de aire y ausencia de insectos.

En el muro principal de la estancia está colocado un reloj que es también despertador, y debajo de éste, un radio con amplificador del sonido y con perillas para graduarlo. Conferencias y lecciones, desde altas matemáticas hasta economía doméstica en casa, a toda hora. Conciertos desde Juan Sebastián Bach hasta Agustín Lara.

Casilleros metálicos para libros y papeles; un escritorio, una máquina de escribir y otra máquina eléctrica para coser ropa; una chaisse longue que se acomoda en forma del cuerpo humano, para dormir o descansar y que pueda ser cama del huésped o del hijo mayor de la familia. Cinco sillas y una mesa del tamaño necesario, para que ocho personas puedan comer holgadamente, completan el mobiliario de esta estancia o cuarto común y de trabajo. En esta casa mínima hay dos recamaras y son locales exclusivamente para dormir y guardar la ropa, vestidos y trajes, ropa interior, camisas, calzones, toallas, sábanas, etc. Cada recámara sirve para dos personas. El muro que separa una de estas recámaras de la estancia o cuarto común es movible y el cual al ser corrido forma una sola pieza con la estancia, con objeto de aprovechar mayor espacio los días de reunión de amigos o mitin doméstico.

La otra recamara tiene dos camas de Pullman, colocadas una sobre otra, y que ocupan los hijos de la familia. Hay aquí también una mesita de estudio y silla, para las tareas escolares.

La cocina es un laboratorio. A lo largo de un muro se halla una alacena que forma la mesa de trabajo, con cubierta de aluminio pulido. Todo lo necesario para hacer la comida está aquí. Puede decirse que sólo falta un microscopio.

Hay una estufa de gas o de electricidad, al gusto del cliente. Un fregadero o lavaplatos con cubierta de aluminio que continúa la superficie de la mesa de trabajo. Cerca de este fregadero se levanta una tapa de aluminio y se tiene una máquina eléctrica para lavar platos, cerca de ésta, un refrigerador eléctrico. El hielo se hace en casa. A un lado del refrigerador, debajo de la misma mesa de trabajo

hay casilleros para colocar las cacerolas y demás utensilios de laboratorio. A lo largo de las mesas de trabajo, sobre el muro, se encuentra un gabinete que contiene la reserva de materia prima para cocinar: azúcar, harina, arroz, café, chocolate, etc., en botes esmaltados de diversos tamaños según su uso, con sus respectivos letreros fosforescentes, para no equivocarse estando a oscuras.

La iluminación de este local está hecha de tal manera, que no se proyectan sombras sobre el lugar donde se trabaja.