lunes, junio 15, 2026
Estefanía Chávez BarragánMonografías

El Legado de Estefanía Chávez Barragán

Laureana Martínez Figueroa

La obra de Estefanía Chávez Barragán, al igual que su vida, traspasó la simple concepción de espacios habitables. Sus esfuerzos se encaminaron a la creación de herramientas para cambiar realidades y llevarlas hacia mejores escenarios a través de un trabajo colectivo y transdisciplinario. Como delegada en Xochimilco y en otros cargos de la administración pública, pudo llevar a la práctica sus planteamientos teóricos, consciente de que los cambios en la ciudad requieren de la labor e interacción entre los diversos actores y autores de las ciudades: habitantes, gobernantes, profesionistas.

Lo que llevado a la práctica cobra un considerable grado de dificultad. A partir de la Revolución Industrial, el urbanismo “parece haberse alejado de los objetivos que definen su concepción, convirtiéndose en una inacabable sucesión de actividades que actúan, más como paliativos que como propuestas para resolver los males que aquejan a la ciudad y ha visto fracasar sucesivas acciones que pretendieron ordenar los comportamientos uniformes”. (2)

En planificación: “Se puede proyectar una ciudad, sus edificios, calles, plazas y servicios con las mejores intenciones, y quizá es muy bueno que eso suceda, pero nunca podrá anticiparse la multiplicidad de sus usos, su esplendor o decadencia, los modos del habitar, los tránsitos, las trayectorias”. (3)

Reflexiones que no invalidan el trabajo de los urbanistas, sólo exponen la problemática que rodea a los proyectos urbanos, tales como la escasez de recursos, el crecimiento demográfico, la migración, el marco temporal y limitado de las administraciones gubernamentales, lo que dificultan el alcance y los resultados de los trabajos de planeación.

En el caso de las ciudades, para las mujeres, son innegables las desigualdades y los problemas como la violencia o la inseguridad en los espacios públicos y las “desventajas simbólicas que profundizan los límites de separación entre los individuos y los lugares”. (4)

Son aspectos que, a diferencia de las plazas, calles y avenidas, no se ven y, sin embargo, forman parte del fenómeno urbano.

Estefanía Chávez con su producción teórica contempla estos aspectos y ofrece una alternativa al urbanismo impositivo, coactivo y progresista con aquellas dos palabras en las que insistía: diálogo y reflexión. Escuchar, participar, incluir, respetar y ayudar, podrían ser los cimientos de un nuevo urbanismo, más humano, cercano, sensible e incluyente.

Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino, obra que ha traspasado las barreras de los idiomas y el tiempo por la forma en que propone reflexionar sobre las ciudades, concluye con una frase que, en su pesimismo o exceso de realidad, alberga un nicho de esperanza:

El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio. (5)

Al pensar en la vida de Estefanía Chávez, esta frase pareciera cobrar diversos sentidos, pues su actividad demostró que, a pesar de lo caótico que pudieran llegar a ser las grandes urbes por la cantidad y complejidad de sus demandas, existen alternativas humanizadoras para crear entornos sustentables y equitativos en donde puedan desarrollarse personas más conscientes y generosas: “La convivencia armónica sólo puede basarse en la conciencia participativa, en darnos cuenta de que el otro, somos nosotros. En el altruismo, la compasión, el goce del apoyo a los demás”. (6)

En otro plano de trascendencia, es importante destacar que la obra escrita de Estefanía Chávez se suma al legado de otras profesionistas al pensamiento femenino sobre 3 los fenómenos urbanos, aportaciones como las de Jane Jacobs, Françoise Choay, Daphne Spein, Beatriz García Moreno, Marisol Dalmazzo, Odilia Suárez, Denisse Scott Brown, Zaida Muxi, Anna Bofill, Inés Sánchez de Madariaga cuyos textos son una mirada aguda a las urbes existentes y una posibilidad de un nueva cartografía territorial e ideológica.

Otro gran legado de Estefanía Chávez fue la creación de la licenciatura en Urbanismo en 1985 y la fundación, en 1969, de la Asociación Nacional de Mujeres Arquitectas y Urbanistas (AMAU), grupo dedicado a difundir y discutir las opiniones y teorías planteadas por las mujeres profesionales de la arquitectura y el urbanismo a través de una perspectiva multicultural y de género. Sus logros fueron reconocidos por la UNAM al nombrarla Profesora Emérita única mujer que ha sido galardonada con dicha distinción y recientemente (2021) con la asignación de su nombre al teatro de la Facultad de Arquitectura.

Por todo lo anterior, podemos pensar que la vida de Estefanía Chávez es un ejemplo de aquella segunda manera de la que habla Calvino en la frase anteriormente citada: el camino de aprender, de compartir y tomar acción para revertir los males que nos aquejan.

Sin duda el más difícil y el más valeroso.

(1).- Espacios de vida y sueños. Construcciones biográficas de arquitectas mexicanas de la primera mitad del siglo XX, por Martínez Figueroa, Laureana, México. Doctorado en historia del arte. Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, 2023

(2).- Luis Ortiz Macedo, La historia del arquitecto mexicano. Siglos XVI-XX

(3).- Leonor Arfuch, “La ciudad como autobiografía” en Bifurcaciones.

(4).- Paula Soto Villagrán, “Espacio y género: problemas, momentos y objetos” en Estudios de Género, 2016.

(5).- Italo Calvino, Las ciudades invisibles, Madrid: Unidad Editorial, 1999.

(6).- Palabras de Estefanía Chávez recordadas por su hijo, Germán Ortega, en el Homenaje por su primer aniversario luctuoso. organizado por AMAU, CAM-SAM,