viernes, mayo 1, 2026
Jorge Ponce Amezcua

Introducción

Alerta, Alerta Máxima

M. Alejandro Gaytán C.

El calentamiento global es una realidad que se aproxima de una manera acelerada con todas sus expresiones catastróficas, por más que haya sido negada por poderosos e ignorantes gobernantes de algunas grandes, pero contaminantes naciones.
Golpea a todos los habitantes de la tierra con un sinnúmero de fenómenos que nos alcanzan por todas partes y de muchas maneras: sequías globales que terminan con la agricultura, con la ganadería, con el hombre mismo; Incremento en la temperatura a grados nunca antes sentidos que provocan la existencia de ciudades inhabitables y, aire contaminado; endemias; enormes bosques incendiados, donde, en instantes, terminan con vegetación de milenios, con toda la fauna que en ellos han morado; heladas congelantes nunca antes vistas.

No llueve los campos se secan.

Todo ello produce, cada día más, una enorme escasez de alimentos, donde los pocos víveres que sobreviven llegan cada vez más a precios exorbitantes. Esto ha producido formas de vida fragmentada, desequilibrada; inmensas hambrunas, que causan desplazamientos humanos por millones. Y hoy, las enormes sequías a la que nos enfrentamos a pasos agigantados, sin que tengamos armas para combatirlas.

CUIDEMOS EL AGUA Y NUESTRO AMBIENTE.

Los que vivimos en zonas altas, como lo es la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, somos conscientes de que en los últimos 20 años o más no se ha recibido un metro cubico adicional del agua que el sistema Lerma-Cutzamala nos envía y hoy, este sistema se encuentra a poco menos del 50% de su capacidad. El agua no aumenta, pero la población continúa creciendo.
Adicionalmente, el agua extraída de los 600 pozos de la ciudad afecta aceleradamente el subsuelo, con todo lo que ello significa. Además de estas condiciones, hoy casi la mitad de la población de nuestra urbe carece de este precioso líquido. Por eso debemos cuidar el agua; evitar su desperdicio, su contaminación; impedir su mal uso.

Este problema se repite en todo el país, principalmente en su centro y norte, donde la falta de este vital líquido afecta a todos, sus cultivos y animales; aunado a esto, grandes corporaciones se han apoderado de tan vital elemento, incrementando su escasez en la población.

Su terrible escasez es un conflicto mundial, que día a día es más grave en más sitios, con mayor fuerza. Aunado a esto, su contaminación crece cada día más. Existen en los océanos cinco enormes “islas plásticas” la mayor de ellas, superior al todo nuestro país, que contiene más de dos billones de productos plásticos, entre botellas, empaques, desperdicios.
Toda esta “basura” en su inmensa mayoría llegó por los ríos y salidas artificiales de poblaciones que desembocan en el mar. El plástico también trae muchos beneficios, el problema estriba en que no hemos sabido usarlo racionalmente; ni cómo usarlo coherentemente sin afectar, en lo posible, al medio ambiente.

Pero ¿Es posible controlar esta contaminación? Claro que sí, pero solo puede ser posible con la participación de toda la gente, de gobiernos, comerciantes y consumidores del mundo.

Hace poco, en una gran tienda de autoservicio, en la zona de alimentos y productos para el hogar, descubrí que, todos tenían un empaque de alta resistencia que seguramente se convertiría en una basura irrompible, indestructible. Eso, además de las bolsas de plástico con que entregan las mercancías; son cosas que se convertirán irremediablemente en elementos contaminantes.

Contaminación en la ribera del río Tequisquiapan, después de un desbordamiento

En un viaje de hace poco a una ciudad de México, vi que producían muy poca basura. El abasto para los hogares se hacía en bolsas de yute, donde vaciaban los productos sin un envoltorio especial, Pero si esta era necesaria, se envolvían en papel; los que se obtenían se almacenaban en una guarda, para después usarlos en el calentador de agua. Los desechos de la comida servían para alimentar a los animales: el perro, las gallinas o cualquier otro animal mayor que tuvieran. Estos es solo un recuerdo, del pasado.

Pero, lo que incrementó esta terrible ola contaminantes fue el plástico mal usado. Debemos encontrar la forma de detener este mal uso. También está el enorme problema de la polución ambiental, provocada principalmente por máquinas de combustión interna que
afecta principalmente al medio ambiente de las urbes. Vemos lo que sucede en nuestras ciudades y es muy complicado llegar a una solución. Necesitamos cuidar el agua, pero limpia, sin contaminantes.

En contraposición, conozcamos lo que está pasando en otros lugares: En Barcelona, Paris, Los Países Bajos, se ha fortalecido la organización urbana para crear otras formas de vida. Grandes circulaciones se han convertido en calles con zonas arboladas, de juegos para los pequeños, para los peatones y, por supuesto, para las bicicletas; han vuelto a renacer los ríos, con su equilibrio físico y belleza.

A esta forma de vida le llaman “la Ciudad de los 15 minutos y significa que se pueden realizar las actividades cotidianas en ese lapso. La escuela, el trabajo, los comercios se encuentran ahí. Con algunas manzanas estudiadas dentro de un gran proyecto urbano de cada ciudad, se han establecido estas. Significa la desaparición total del mal uso del automóvil; los que se usan deben de circular a muy baja velocidad, En este tema también, ya están surgiendo soluciones a nivel mundial, pero todavía su escala es pequeña en relación con la dimensión del problema.
Sabemos que el saneamiento ambiental es otra situación que se encuentra aparejada con el problema del agua, Que la falta de servicios adecuados afecta la salud y la forma de vida de los ciudadanos, lo que es una razón más para buscar la participación generalizada en la búsqueda de diversas soluciones para aminorar, al menos, esta situación.
Como arquitectos debemos buscar, que, en nuestra participación en la realización de cualquier obra, realicemos la captación, utilización, almacenamiento y tratamiento de tan vital elemento.

Conocemos lo que han tratado de hacer personajes de nuestro gremio, como fue el Arq. José María Gutiérrez, quien trabajó con pasión para auxiliar a las comunidades desprotegidas en las grandes ciudades, donde buscó nuevas soluciones, e integró a jóvenes provenientes de la UNAM; IPN y UAM, en esta búsqueda. También lo hizo en el medio rural, explorando el aprovechamiento de los recursos con que contaban los miembros de las comunidades rurales.

La responsabilidad mayor se tiene en las soluciones urbanas, que permitan organizar las ciudades de una forma tal, que se proteja al agua y sus habitantes de este gran desequilibrio.

El primer camino es evitar que los ríos continúen con este sendero de contaminación y pérdida de sus funciones naturales.

El notable trabajo del Arq. Jorge Ponce, en este número nos plantea algunas soluciones para los dos aspectos: la obtención de más agua para las poblaciones y diversos sistemas de control de su contaminación.

Propongo que, con el talento y la experiencia de los miembros de nuestro gremio: arquitectos, ingenieros, urbanistas y con ellos, todos los mexicanos, participemos en la búsqueda de soluciones a nivel nacional y mundial, con estudios y propuestas de posibles soluciones; a nivel de cada ciudadano y como integrante de su comunidad.

Ello ayudará al menos en cambiar nuestro comportamiento en el uso del agua y disminuyamos todas estas problemáticas