viernes, mayo 1, 2026
Enrique García Formentí

Hacer Arquitectura

La arquitectura es una de las más importantes manifestaciones del hombre; es una profesión de servicio para el hombre mismo, que satisface sus necesidades individuales de él, en sociedad, y aún de un país.

La arquitectura refleja el tiempo, la época en que es proyectada y edificada. Es por ello uno de los documentos más importantes para conocer la evolución del ser humano en nuestro planeta. Responde a la situación geográfica de su ubicación, por lo que está comprometida a considerar las condiciones del lugar donde se construye, o el espacio urbano de su edificación. Debe considerar los materiales y sistemas constructivos del lugar; decimos que la arquitectura es consecuencia de la solución de múltiples componentes, técnicos, humanos e incluso espirituales.

La buena arquitectura toma en cuenta los factores ambientales, locales y de confort, utilizando correctamente los recursos naturales y energéticos. Un espacio bien logrado que dé confort al usuario, proporcionando alegría y eficiencia.

La integración del entorno tiene diversas soluciones: Mimetiza el proyecto, haciéndolo parte existente en el paisaje y la opuesta, que contrasta, pero si está resuelta con calidad necesaria no lastima el entorno, sino lo enriquece; ninguna de las dos es la mejor en todos los casos.

Hay que evitar caer en uno de los problemas de la actual arquitectura; la arquitectura visual, que crea fachadas buenas, interesantes y aún bellas, con espectacular volumetría, pero con grandes fallas y descuido en todos los demás factores componentes de una buena arquitectura. Cada proyecto es específico, con solución propia y si bien es logrado gracias a soluciones del consciente, se ve influido con ideas surgidas del subconsciente.

Al hacer arquitectura no podemos olvidar las condiciones de nuestro país, un país con altos índices de pobreza y marginación, nuestras soluciones no son, ni deben ser las mismas que las de los países industrializados. La arquitectura no es un capricho, sino el resultado de un análisis serio del programa arquitectónico a cumplir, el cual además de indicarnos servicios, locales y funcionamiento incluye todos los conceptos anteriormente expresados.

Hacer arquitectura, proyectar un espacio, es una gran responsabilidad: con el usuario, con el cliente; que lo proyectado y edificado cumpla con sus necesidades, con sus expectativas, con el costo estimado para su construcción, su operación y su conservación. Responsabilidad con el entorno que no lo agreda y lo deteriore, sino que lo enriquezca. Responsabilidad con la ciudad, ya que formará parte de esta, y responsabilidad con los habitantes de la ciudad, ya que necesariamente tendrán que convivir con el nuevo edificio.

La arquitectura no se debe valorar por los metros cuadrados realizados, ni por su altura o volumetría; tampoco por su costo. Lo importante son los valores expresados. Es tan importante efectuar un edificio de muchos pisos en una zona comercial, como proyectar una casa habitación para personas con escasos recursos. Nuestra responsabilidad debe de ser la misma, y el cuidado a nuestro proyecto deberá de ser igual, entregando todo nuestro esfuerzo y conocimiento.

En nuestro maravilloso trabajo de arquitectos, tendremos presente que proyectamos, no para satisfacer nuestro ego, sino para cumplir con un servicio a nuestro cliente y al usuario final del inmueble; proporcionarles un espacio acorde a sus necesidades, confortable y eficiente.

Se habla de arquitectos especializados por géneros, que, si bien tienen mayor conocimiento en un género específico, podrán trabajar con resultados buenos en otros, pues el arquitecto debe de conocer el camino para llegar a buen fin:

Investigación, conocimiento, programa, aptitud y trabajo. En el caso específico de nuestro despacho de arquitectura, hemos tenido la oportunidad de actuar en múltiples géneros que van desde la habitación hasta la atención a la salud, pasando por otros géneros incluidos la restauración de inmuebles y el diseño urbano.

Privilegio es que un porcentaje muy alto de nuestro trabajo se ha desarrollado para beneficio social, en edificios que atienden a la población mayoritaria de nuestra sociedad. Sabemos que estas no son de mayor importancia que las grandes obras privadas, sino que son tan importantes unas como las otras. Los arquitectos tenemos muchos caminos para trabajar, y todos tienen valor: proyectar; construir, planear, supervisar, administrar entre otros.