Arquitectura para la atención a la salud.

Un buen proyecto arquitectónico para la salud tiene una enorme cantidad de componentes, formando un todo y no una suma, ya que todos tienen relación. No es un acto de inspiración, sino un proceso iniciado con el conocimiento del tema y la suma de información que da el trabajo, las consultas bibliográficas, cibernéticas y personales. Se parte de un buen programa médico arquitectónico, derivado de una acertada planeación médica, que tiene que analizada a detalle.
Este se inicia con un listado de locales elaborado por las áreas de planeación de las Instituciones de Salud, que podría ser más completo si el arquitecto comentara como incluir las innovaciones y experiencias reales y si en su elaboración participarán los usuarios de la unidad; al conocer sus necesidades, los proyectos serían más cercanos a cubrir estas.
Las instituciones, unifican los contenidos de los programas médico, pero considerar detalles de operación, dimensión, permitirían efectuar un mejor proyecto, que no alterara plantillas de personal o costos de operación.
Es importante conocer el sitio donde se construirá la Unidad Médica, las características del terreno, las condiciones climáticas, los servicios urbanos existentes, la vegetación, su entorno próximo y mediático, las peculiaridades de la localidad, sus comunicaciones.
Al iniciar el anteproyecto se analizan diagramas de funcionamiento, de interrelación de servicios y de locales, control de superficie construida por servicio y la normatividad de la Institución. Es importante conocer las normas técnicas de proyecto y construcción de la institución. Al recibir el programa médico arquitectónico, es indispensable considerar los nuevos conceptos y analizar con las autoridades, la conveniencia o no de su utilización, para actualizar las normas existentes, que si están actualizadas permitirán elaborar proyectos y obras con mayor calidad, con costos controlados, sin limitar la creatividad de los arquitectos.
Deben evaluarse los materiales usados, de acuerdo con su durabilidad, conservación, limpieza, reposición, costo inicial y de operación, etc.
En el proyecto arquitectónico participan: la arquitectura, ingeniería geológica, estructural, hidrosanitaria, eléctrica, de telecomunicaciones, de acondicionamiento climático, de gases medicinales, de costos; además de la ambientación, la ingeniería biomédica, la arquitectura de paisaje.
Los edificios para la Atención a la Salud sean pequeñas clínicas, grandes hospitales o centros médicos, todos, cubrirán las necesidades funcionales, operativas, espaciales, de confort. Atenderán a cada uno de los diferentes usuarios, al personal médico, de enfermería, a los diversos ingenieros y técnicos que laboran en la Unidad, al personal administrativo, directivo, de investigación, de conservación y mantenimiento, de aseo y en forma destacada al paciente y sus familiares o acompañantes. Es indudable que cuando se logra que cada uno de ellos encuentren facilidades para realizar su labor, espacios cómodos, agradables, limpios, la operación de la unidad, será más placentera, productiva y eficiente.
El personal Médico y de Enfermería, los diversos técnicos, requieren espacios con la dimensión adecuada, el equipamiento necesario y en buen estado, la iluminación, temperatura correcta y si cuentan además con materiales de acabado agradables, con el color adecuado, su estancia y trabajo serán mejores y su rendimiento mayor. Lo mismo pasa con el personal directivo y administrativo; de conservación, de limpieza.
El paciente y acompañante, que son la razón de ser de la unidad médica, requieren de facilidades. Un tránsito sin problemas de accesibilidad, ambiente amable, trato amigable, con instalaciones aseadas, funcionales, mobiliario correcto y bien ubicado, espacios agradables que transmitan seguridad y orden.
Un edificio para el cuidado de la salud debe parecerlo, ser agradable, actual, con una imagen que transmita seguridad, estabilidad y dé confianza a los usuarios, y aún orgullo de ser atendido en él. El proyecto de un hospital de 90 camas, consta aproximadamente de 800 planos y se necesita contar con el tiempo suficiente para su realización. Es más conveniente reducir los tiempos en la obra que, en el proyecto, pues las decisiones buenas se toman en este y en la obra se ejecutan.
La arquitectura hospitalaria de México siempre ha tenido un alto reconocimiento nacional e internacional; las normas elaboradas por las Instituciones de salud nacionales se aplican en varios países de nuestro continente, y sabemos que en ella han participado y reconocidos arquitectos nacionales.
