Una Cena Singular con Juan José Díaz Infante
Por: M. Alejandro Gaytán C.

Era una tarde tranquila y soleada cuando trabajaba en mi computadora sonó el teléfono; era Juan José, quién dijo:
-Como estas Alex, te hablo para invitarte el próximo martes a cenar a mi casa; convida a dos amigos, y si vienen los tres con sus esposas, excelente; así estaremos más a gusto y platicaremos mejor. ¿Estás de acuerdo? Nos vemos la próxima semana a las ocho en punto
La noche de la invitación, con meche, mi esposa, Abel, Sandalio, Enriqueta y Maru, mis compañeros de escuela y sus esposas, nos quedamos de ver en un café cercano, con el objeto de ser puntuales. Abel comentó:
- ¿Y a qué se debe la invitación de Juan José?
- – Hemos hecho algunas cosas juntos y por eso se ha incrementado nuestra amistad; como es un personaje diferente al común de la humanidad, creo que la vamos a pasar bien.
Al llegar a la oval calle de Ámsterdam, donde se encuentra su casa, nos encontramos con que del lugar abierto donde podrían estacionarse cinco o seis carros, no había ninguno, pues el sitio estaba ocupado por enormes macetones con árboles de diferentes especies que generaban una especie de bosque y sólo existía un pequeño y curveado corredor para llegar al acceso. No fue necesario tocar, pues su mayordomo nos estaba esperando en la puerta.
La casa, formada por una gran estructura metálica aerodinámica de color blanco hacia las cuatro orientaciones, así como en su cubierta, tiene una enorme dimensión formando un solo espacio con una altura aproximada de diez, o sean seis mil metros cúbicos.
Sólo en la parte del acceso, sobre unos seis metros hacia adentro está compuesta por tres niveles; lo demás, es un enorme volumen, que en el centro tiene colgada una gran esfera, también de estructura aerodinámica, metálica, de cerca de tres metros de diámetro, donde se encuentra el despacho de Juan José.
Los muebles de su enorme estancia son distintos a los de cualquier otra casa: Están compuestos por una sala larga y muy baja; en su respaldo, se encuentran encimados como cien cojines de diferentes tipos; sobresalen los que tienen el escudo de los Pumas, pues Juan José fue su primer portero. Encima de ellos se encuentran varios maniquíes tamaño natural; cinco, formando un grupo; son una pareja recostada entre las almohadas con sus pequeños jugando entre los cojines y al lado, una muchacha modelando su bikini.
A un lado está una gran jirafa, armada con partes de plástico amarillos, legos, como de cuatro metros de altura; además, un auto real de carreras, fórmula uno, nuevo completamente y un ricksha, carro hindú, de los que son jalados por seres humanos para llevar a personas.
Por todas partes se tropieza uno con figuras hindúes, siendo las más significativas, una orquesta de elefantes de madera, como de setenta centímetros de altura cada uno, compuesta por más de treinta músicos que tocan un diferente tipo de instrumento: violines, trombones, pianos, chelos. Al fondo se ubica un gran portal, también hindú, que separa al comedor de la gran estancia. En este caos la figura de Mickey Mouse aparece por diferentes partes; es algo así como su símbolo; se encuentra en los muros, en la ropa, etc. La música de la casa se encuentra en una moderna rock ola, que contiene toda clase de temas y tipos de música que quieran oírse; desde la clásica, hasta mariachis, la tropical y la moderna.

Iniciamos nuestra charla sobre arquitectura; comentamos sobre las nuevas formas de vida que se vislumbran en un futuro cercano; nos recordó la frase del arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wrigth cuando afirmó:
Un arquitecto debe ser un profeta; un profeta en el mejor sentido de la palabra, que, si no consigue ver cuando menos a 10 años delante de sí mismo, no se puede llamar arquitecto. Y eso debemos hacer los arquitectos: Ver hacia el futuro.
Comentó que “Existen algunos arquitectos, cauasi científicos, que juegan con las posibilidades que pueden presentar los materiales; tal es el caso de lo hecho por Juan Becerra, Manuel Teja y Reinaldo Pérez Rayón, quienes han diseñado elementos, mobiliario y sistemas constructivos, para aplicarlos en sus obras.
Incluso, Juan José planteó lo que se puede hacer en un margen molecular, y en el espacio, a nivel cosmológico. Su pensamiento y teoría lo llamó. ”Kalicosmia”, con “Calli, raíz náhuatl que significa casa y cosmos en el espacio sideral.¨
Juan José fue considerado por la NASA como el primer arquitecto del espacio.
Pasamos al comedor diferenciado de su estancia con un enorme portón hindú, en medio de algunas copas servidas por un mesero vestido de frac. La mesa, compuesta por platos y cubiertos de lujo así como copas de cristal cortado de Checoslovaquia, tuvo un uso singular.

Para iniciar la cena en vez de vino, a todos se nos sirvió coca cola. Y la comida, estuvo compuesta por tortas de distintos sabores, partidas a la mitad, para que “probáramos sus diferentes estilos”.
-Mi esposa las preparó con el chef de un restaurante de aquí cerca, y ahora las solicitamos sólo por su número, ¿Verdad que nos ha funcionado de maravilla en todas nuestras cenas? Le dijo a su mujer.
Después de la sobremesa, nos llevó a conocer la casa.
El recorrido lo iniciamos en la cocina, llena de figuras decorativas, incluso en la estufa, como en la mesa de preparación, pues “en esta casa nunca se prepara o cocina algo”. Lo único que se usa es el refrigerador, una mesita de preparación y el horno de microondas.
Recorrimos su recamara; sus muebles, con formas aeroespaciales; su closet con muy poca ropa: Un traje, un esmoquin, dos trajes deportivos, unas cuantas camisas y playeras; así como algunos pares de zapatos.
-Cambio muy seguido todo mi guardarropa, pero no guardo ni atesoro. Auto: no tengo.
Nos comentó algunos de sus conceptos: “En esta ciudad es un crimen tanto vehículo particular. Los servicios de transporte público deben ser eficientes. Es importante que lo sean aún más.
La arquitectura no existe; se trata sólo de pieles en el espacio, que son los nuevos materiales.
Soy un arquitecto de la ciudad de México, que se salió de la postura de la “arquitectura mexicana de 1960 a 1980, para expresar un pensamiento del futuro mexicano, como lo Publique en Calli, la revista de Alejandro. Creo que el plástico resolvería “la crisis de habitación, de la enseñanza, del transporte, del crecimiento urbano”.
Así, participando de sus comentarios, nos despedimos de esta cena singular.


