lunes, junio 15, 2026
Bernardo Gómez PimientaMonografías

Comentarios sobre el Arq. Bernardo Gómez Pimienta

Peter Cook
Hay aspectos de la arquitectura mexicana que, fascinan y confunden a un visitante inglés. Se encuentran por un lado el color esperado, la confusión, el caos y la exuberancia pura; por el otro, y mucho más intrigante, está la ocasional manifestación de la sofisticación arquitectural que avanza más allá de los Estados Unidos.
Es en este segundo grupo que claramente se inserta el trabajo de Bernardo Gómez-Pimienta. Tras hospedarme unos días en el Hotel Habita, diseñado por él, puedo constatar la experiencia de un edificio que no sólo estimula la vista desde el exterior, si no que nos proporciona una visión continuamente evocadora desde el interior. Los elementos translúcidos positivo/negativo del recubrimiento —podríamos llamarles “cortinas” en principio son reminiscencia de una tradición japonesa que usa revestimientos variables para un edificio. Pero de alguna forma es más osado aún: pues al moverse alrededor de la habitación del hotel y en ocasiones en el balcón, se forma parte de un juego de “ocasionales miradas furtivas” –Una experiencia de “juego a escondidas” con los edificios y árboles circundantes.
Lograr una arquitectura cool que nunca es tediosa, ese es su talento.
Esto salta a la vista inmediatamente en la estación de bomberos Ave Fénix de la avenida Insurgentes donde, una vez más, delgadas franjas cortan el recubrimiento y aun retienen una arquitectura en apariencia controlada. El deleite se revela al interior: al fragmentarse
sorpresivamente las partes, algunos elementos curvos aparecen en lo alto y el espacio en su totalidad refulge con su manipulación de las
Luces.

Esto salta a la vista inmediatamente en la estación de bomberos Ave Fénix de la avenida Insurgentes donde, una vez más, delgadas franjas cortan el recubrimiento y aun retienen una arquitectura en apariencia controlada. El deleite se revela al interior: al fragmentarse sorpresivamente las partes, algunos elementos curvos aparecen en lo alto y el espacio en su totalidad refulge con su manipulación de las
luces.
Una vez más, una arquitectura cool que nunca es tediosa. La innata sofisticación de Bernardo como persona y, obviamente, como un observador de los otros se pone de manifiesto en sus casas. Lo mismo que para Alejandro Vigil, eligió una casa sin distinción y con poco presupuesto creó elegancia e incidente: utilizando la piscina como un epicentro de luz indirecta (¡ahora sabemos cómo es talentoso al permitir miradas furtivas!). Es un maestro de la relación dentro-fuera, misma que nosotros desde el norte envidiamos, aunque la resuelve con un gran control de lo, a veces formal y axial y, a veces oblicuo e inesperado.

En la Casa Guadalajara, el césped central tiene una función similar de punto de concentración igual que la piscina en la casa AV, y las partes construidas se envuelven a sí mismas creando un sentido teatral.

La sala de exposiciones Jaguar es en su totalidad una propuesta extrema. Situada contra un escarpado acantilado esculpido, el control vertical de la arquitectura es impactante. No se trata del impacto de una intervención burda, sino aquél de una súbita confrontación del terreno áspero, rudo, con la cortante claridad del edificio.
Por supuesto se han realizado algunos cortes, pero también en esta ocasión tienen un carácter deliberado, rápido, punzante. Una vez más, el interior es una revelación de una doble acción: la dramática continuación de líneas estructurales entrecruzando el espacio y la manifiesta trascendencia de los espacios sesgados.
Este arquitecto conoce la calidad de la luz en México de tal manera que puede atraernos con ella como un disfrute. Es algo en la tradición de aquellos inteligentes constructores de iglesias quienes entendieron exactamente qué tan pequeña debe ser una apertura en la pared para crear dramatismo; y qué tanta y en qué momento es necesario dejar entrar una brillante luz que bañe el interior.
Conociendo la historia de Ten Arquitectos, ahora puede ser mostrado —gracias al trabajo independiente de Bernardo— que el verdadero talento espacial y experiencial siempre fue suyo.

El drama se agudiza más debido a una tajante cuestión: uno queda intrigado por esta combinación inusual. Esta arquitectura que nunca es tediosa no es una trampa de la luz, si no una brillante trampa con la luz.