viernes, mayo 1, 2026
Jorge Ponce Amezcua

Volcán de Yahuelique, Ciudad de México

Esto es lo que necesitas, Aunque no sabes que lo necesitas.

Este volcán, ahora bastante degradado de su forma original ya que ha servido como mina de materiales pétreos (tezontles) para la construcción desde 1980, se ubica en el extremo poniente de la Sierra de Santa Catarina, al oriente del volcán conocido como Cerro de la Estrella. Todo mundo lo ha visto y se caracteriza por su color rojo tezontle intenso y es inevitable verlo desde la Av. Zaragoza en tránsito por Iztapalapa-Neza. Su ubicación en el aspecto hidrológico es interesante puesto que se localiza en la “frontera” de tres acuíferos: el de México, el de Texcoco y de Chalco-Tláhuac.

Santa Catarina es una de las formaciones volcánicas más recientes en la cuenca de México y es la responsable de haber dividido el mar interior que iba desde las estribaciones del Chichinautzin, hasta las de la sierra de Paula. Luego de su aparición en el paisaje, se formaron los lagos de las microrregiones que ahora se conocen como de Chalco-Tláhuac, de Texcoco y de México.

Este proyecto fue encargado por la Cámara Arenera del Distrito Federal y el Estado de México en1992 como parte de la documentación para solicitar la actualización de las cotas de explotación de los materiales pétreos y como propuesta para el abandono de sitio, para la Manifestación de Impacto Ambiental realizada por ERM-México, SA. Para todas las minas de la Sierra de Santa Catarina. La Sierra es, o era, un paisaje icónico de la ciudad de México. Las imágenes de José María Velasco lo inmortalizaron en la memoria defeña. Ha resistido las presiones del “crecimiento urbano” tipo cáncer y aún quedan, si no me equivoco, unas 10 mil ha de sierra sin ocupación de asentamientos irregulares mejor conocidos como invasiones.                                                                                      

La Dirección de Yacimientos Pétreos del DF proponía que la autorización se ciñera a unas cotas marcadas por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, cuya propuesta consistía básicamente en rebanar todos los volcanes a la misma altura… o sea, ¡adiós paisaje!

Vista general del proyecto terminado desde el oriente; la profundidad máxima de la excavación al centro del volcán es de 70 m bajo el nivel medio de la ciudad, cota aprox. 2,240 msnm. Ocupa un espacio cuyo diámetro es de 1.2 km, aprox.
Debido a la carencia de planeación una vez alcanzadas las cotas de explotación autorizadas, los agujeros se rellenan de basura o, si la nueva topografía lo permite, de vivienda precaria y usos colaterales. Yahuelique está en ese proceso, a pesar de los esfuerzos de los dueños de los terrenos en reconvertir el uso y respetar los nuevos
niveles de excavación como se marcó en el proyecto, pero la invariabilidad de los usos del suelo “autorizados”, no permite reconvertir y actualizar el espacio para usos actuales. La solicitud de modificar el uso a Áreas Verdes no fue aceptada por el gobierno de la Ciudad. México, 1999.

Lo que propusimos fue acabar con el volcán más dañado, el Yahuelique, y dejar el resto de los volcanes intactos, desde el Guadalupe hasta Xaltepec, pasando por el Tetecón que sería remodelado para darle una forma lo más natural posible. El plan completo que incluye todos los volcanes de la sierra y su ladera sur, tiene poco más de 13,000 hectáreas. Esta propuesta ahora incluye solo lo que corresponde al volcán del Yahuelique con una superficie aproximada de unos 15 km², y se presenta como un ejemplo de un núcleo urbano autosustentable para mostrar que es posible resolver los problemas del agua en la ciudad por partes. La propuesta incluía muchos beneficios como recuperar los bosques de encino que hubo en las laderas de la sierra de Santa Catarina hacia el sur como resultó en los análisis dendrocronológicos; establecer límites reales e infranqueables al crecimiento urbano de cualquier tipo que fuera, algo que logramos en buena parte excepto en el paso entre Iztapalapa y Tláhuac en el flanco oriente del Xaltepec; suspender de plano las excavaciones en minas no autorizadas; reconvertir y restaurar el paisaje en minas caducadas, construir un Centro de Educación Ambiental y de información en Vulcanología para el DF y, principalmente, concentrar los trabajos de explotación en el Yahuelique hasta convertirlo en un gran parque urbano público con una superficie aproximada de 1 km², reconvertir su uso y construir un centro de servicios y equipamiento de avanzada para una de las áreas más problemáticas y dejadas de la mano de dios y bueno, de las autoridades. Iztapalapa tenía, una población de unos 2 millones de habitantes y no había ni siquiera un cine! Lo que sí es que no han cambiado mucho las cosas.

Este parque urbano está circundado por un desarrollo inmobiliario

importante con una superficie aproximada de 75 ha. Este gran parque urbano resuelve varios problemas en esta conflictiva zona de Iztapalapa-Tláhuac.

Cuenta con una serie de plantas de tratamiento de aguas residuales que tratan todas las aguas utilizadas en la periferia y su zona de influencia, aguas que van a dar al  acuífero en condiciones aceptables para su filtración y que, durante el tratamiento producen la energía necesaria para todo el núcleo además de permitir la organización, la disposición y/o manejo de los residuos sólidos.

El proyecto no se limitó a establecer los niveles de explotación en el Yahuelique, para lo que se hizo un estudio topográfico completo ydetallado -volúmenes y tiempos autorizados para cada uno de los propietarios: 5 más un predio del DF, que recibía más basura con solventes y todo tipo de residuos en un suelo de alta permeabilidad… Además de la cuestión de los niveles, se planteó un proyecto que incluyó diversos factores urbanísticos y, sobre todo, los ambientales siempre puestos de lado o ignorados de plano, como el manejo del agua en un lugar con el mayor estrés hídrico de la ciudad -como se dice ahora-, la reorganización en la disposición y manejo de los residuos sólidos y la generación de energía.

El objetivo principal en cuanto a cuestiones ambientales fue el de establecer una especie de ciclo de manejo, ligando los temas, haciéndolos interdependientes. A partir de la basura, como se sabe, se genera energía; otra fuente de energía son las aguas residuales.

El agua utilizada debe limpiarse para poder infiltrarla al acuífero por lo que hay que aprovechar que se cuenta con un recurso no utilizado que es la materia orgánica suspendida en el agua y hacer ese paso productivo; organizar una economía “circular” que beneficie a la ciudad y olvidarse de la infraestructura que sólo ocasiona gastos sin fin.

En la natura una cosa lleva a la otra, no hay motivo para “especializar” algo que está necesariamente ligado. El “método” utilizado en la ciudad de México es el de usar el agua una vez -y ni siquiera-, y luego sacarla lo más pronto y lo más lejos posible sin obtener beneficio alguno.

Es necesario regresar agua al acuífero en cantidades decentes y en sitios donde el líquido limpio sí llegue a su destino, pero antes hay que utilizarla como el vehículo que es cuantas veces sea posible. Hay que sacarle jugo al agua.

Otro objetivo es el de autonomizar micro regionalmente y en lo posible la generación o producción de agua, energía y alimentos, para tender a una economía de cero gastos en esos aspectos. No tanto que la energía o el agua sean gratuitas, aunque creo que se podría llegar a lograr, pero que cueste solamente lo que corresponda al pago del mantenimiento y a la reposición de la tecnología.

En este proyecto se utilizan dos fuentes de agua: la de lluvia y la del acuífero natural realimentado con las aguas residuales tratadas. Regresaríamos al acuífero alrededor de 50 millones de m³/año.

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En resumen, el objetivo fue -y creo que aún se puede lograr-, construir un Núcleo Urbano Hidrosanitario Interdependiente que sirva casi al 2% de la población de la Ciudad de México. Es posible establecer límites en el manejo de la ciudad que ayuden a paliar y controlar los problemas de agua, energía y residuos con superficies manejables y escalas apropiadas sin tener que resolver el gran problema de la Ciudad de México como si fuera uno sólo e indivisible.

La tendencia histórica es inevitable; estas cosas, o parecidas, se tendrán que hacer más temprano que tarde si se quiere evitar el colapso de una estructura que se derrumba en cámara lenta.

Nota: Las minas de Jovaga, que ocupan más de la tercera parte del volcán, son las únicas donde se alcanzaron las cotas propuestas en el proyecto, excepto el centro del volcán, además de que se instaló la primera planta de Concretos Reciclados SA en México; otra parte, mayor que la anterior, propiedad del Ing. Teófilo Aguilar se quedó sin explotar; los terrenos propiedad del DDF nunca fueron limpiados o “remediados” -la autoridad que no cumple lo que quiere hacer cumplir a los demás-, y un par de otras minas, aplanadas a nivel de la calle con residuos y cascajo, fueron vendidas o invadidas por las ínclitas huestes de todos conocidas.

Participantes: Jorge Ponce, director

1ª etapa Alejandro Rodríguez, Alicia Ponce, Bernard Perroud y Saúl Martínez Asesores: Ing. Fernando Ortiz Monasterio, Ing. Federico Mosser, Ing. Sergio Mercado, Ing. Mario Solano Azar, Arq. Hugo Escudero, et alt.

2ª segunda etapa. En minas de energía, Valente Souza. En proceso electrónico: Paco Sáenz, Blanca Barrera, Iván Gaitán y Raymundo Olvera; Modelo en arcilla: Pablo Ruiz; fotografía: José Carlos Pintado.

3ª tercera etapa: Cuauhtémoc Ríos y Francisco Uvalle. Vista general del proyecto terminado desde el oriente; la profundidad máxima de la excavación al centro del volcán es de 70 m bajo el nivel medio de la ciudad, cota aprox. 2,240 msnm. Ocupa un espacio cuyo diámetro es de 1.2 km, aprox.

Dibujo: Jorge Ponce; pintura del horizonte para abajo: Bernard Perroud; pintura del horizonte hacia arriba: Saúl Martínez. México 1992.