El urbanismo, ante la profundización de los problemas en las Ciudades.
1ra Parte
Gerardo G. Sánchez Ruiz. Ingeniero Arquitecto. Maestro en Planificación en la ESIA-IPN. Doctor de Urbanismo por la FA- UNAM. Profesor- Investigador en la UAM-A. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 2.

¿Nuestras ciudades Pueden sobrevivir? tituló José Luis Sert un libro cuya publicación fue al parejo de la Carta de Atenas de Le Corbusier en 1942; en el texto hizo un resumen de propuestas surgidas principalmente del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna de 1933, y sin dudas sigue siendo actual la pregunta.
En este momento es requerida la atención de las ciudades adaptándonos a los tiempos, por lo que es necesario visualizar de otra manera los problemas que han hecho de ellas, espacios críticos, donde es necesario hacer propuestas más acordes a sus realidades.
Las ciudades mexicanas han crecido vertiginosamente en población, actividades y por supuesto en problemas. Como en otros tiempos son la Zona conurbada del Valle de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla las que más los resienten.
A los problemas añejos, como la falta de vivienda, movilidad, abastecimiento de agua e inundaciones, excesos vehiculares, se les agregan los fenómenos de contaminación por emisión de gases, sólidos y ruido; la inseguridad, el ambulantaje incontrolado, por mencionar los más preocupantes.
En el caso de la Zona Conurbada de la Ciudad de México, el aumento de las actividades económicas y de población, la cual para 2025 se calculó en 22.7 millones de habitantes, incrementaron la necesidad de nuevos espacios de habitación, comercios, industrias, equipamiento y otros, motivando una extensión aproximada de 7,500 kilómetros cuadrados.
Ante ello, una primera situación es reflexionar sobre las posibilidades del urbanismo que siempre intenta soluciones de conjunto pero que hoy eso es imposible: Y a la pregunta de Sert responderla con otra: ¿Cómo hacerlas sobrevivir?
La gran urbe crece permanentemente; considérese que con la autoconstrucción se ha realizado aproximadamente el 60 por ciento de lo que se construye; por lo tanto, en calles y avenidas se hace auto planeación; entonces, el resto deberá ser obra de arquitectos y urbanistas, quienes, diría Carlos Contreras, hoy sólo hacen parches.
Un primer escenario son las condiciones vividas en la ciudad, inherentes al modo de producción predominante, el cual limita acciones integrales, no obstante, se tienen que buscar soluciones, tal como han planteado y realizado a través de los tiempos. La concentración, aunque no con los mismos índices, continua en aumento dada la población aquí nacida y la que de fuera se integra.
Entonces, una solución seriá: Resolver, desde fuera parte de esta tendencia, generando en otras ciudades mejores condiciones de trabajo, salud, educación y vivienda, lo cual se hace y sigue intentándose, pero no fructifica del todo, debido a que las empresas tienen en la gran urbe un amplio mercado para sus productos, así como de mano de obra para su producción.
En la aplicación de planes urbanos, es urgente, considerar como un conjunto al territorio ocupado por la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) conformado por la Ciudad de México, y los Estados de México e Hidalgo, para hacer, en lo posible, una planeación integrada, fundamentando acciones que reduzcan entre unidades administrativas las palpables diferencias en infraestructura y equipamiento; además de actuar contra la segregación, dispersión, la venta ilegal de terrenos, la especulación con los mismos, además de otros lastres. En esa misma vía debe actuarse contra la corrupción que hoy, aún subsiste.
