La Enseñanza de la Arquitectura

Walter Gropius
Es fundador de la Escuela Bauhaus, en Alemania; es considerado como uno de los maestros pioneros de la arquitectura moderna
1. En una época de Especialización:
• El método, es el punto de partida del conocimiento y la destreza.
• La preparación de un arquitecto debe ser concéntrica, no seccionada. Toda su preparación deberá ser de conjunto, aumentando progresivamente en lo complejo de la obra y el conocimiento de la realización práctica.
• Debe enfocarse en impartir al alumno una convicción que lo conduzca a esfuerzos sólidos e independencia de criterios.
• La disciplina arquitectónica básica es la concepción tridimensional.
• En todas las etapas de la educación, el trabajo de diseño y el de la obra, de construcción, estarán estrechamente relacionados. El aprendizaje práctico no deberá ser añadido como una experiencia adicional más, al cabo de una preparación académica de varios años de duración. Formará parte integrante de un plan comprensivo y que abarque simultáneamente experiencia y conocimiento del taller, la obra (campo) y aula desde su comienzo.
• En el primer año, el diseño básico y la práctica en el taller, combinados, servirán de introducción a los alumnos para los elementos del diseño: -superficie – volumen – espacio – color – y simultáneamente a los elementos de la construcción y de la “Edificación” por medio del desarrollo de ejercicios tridimensionales que serán ejecutados con los mismos materiales y las herramientas necesarias. Al mismo tiempo, un programa de proyectos (curso) que incorpore problemas actuales (reales) debe canalizar todas las actividades del grupo en el máximo problema social del mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad.
• Los elementos de planificación deben ser incluidos en estos estudios iniciales.
• En el segundo y tercer años, el taller de diseño – construcción se complementará con experiencias de campo (obras) en las vacaciones de verano y con los experimentos de laboratorio correlacionaría experiencias más avanzadas con el conocimiento cada vez más amplio del alumno. Esta experiencia que yo llamo de campo no significa trabajar en oficina sino la práctica directa en la obra como asistente encargado o inspector de la misma, al objeto de estudiar los procesos de construcción y las fricciones a mendo resultantes entre los subcontratistas. El trabajo de campo durante no menos de seis meses debe ser obligatorio para obtener el título profesional de arquitecto. Deberá incluir también conocimientos con la industria de la construcción
• La enseñanza de la construcción debe ser parte integrante del diseño (proyecto), pues ambos son directamente interdependientes. Igual énfasis deberá darse a ambas; ningún estudiante podrá avanzar en sus estudios (pasar de año) si presenta cualquier deficiencia en cualquiera de ellos (alguno de ellos). Los problemas de diseño y de construcción serán relacionados con condiciones reales de emplazamiento (terreno) y con los requisitos para el uso del edificio. También deben ser abordados como inseparables del concepto de los problemas de la comunidad en un todo.
• Debe adiestrarse a los alumnos a trabajar en grupos – También con otros alumnos de técnicas relacionadas – al objeto de aprenderlos sistemas (métodos) de colaboración con otros. Esto los preparará para la tarea vital de ser coordinadores de los múltiples individuos que intervienen en la concepción y la ejecución de planear, proyectar y construir, que confrontarán más adelante.
La naturaleza del trabajo en grupos producirá buena arquitectura “anónima” en vez de diseños llamativos y teatrales (relumbrón y efectista).
La historia debe ser estudiada en el tercer año, mejor que en el primero, para evitar la intimidación y la imitación. Servirá de ayuda a los alumnos mas avanzados para analizar el origen de las obras maestras del pasado y enseñarles como la concepción arquitectónica de una época pasada, tal como se desprende de los ejemplos que han quedado, fue la resultante de su religión, su origen social y sus medios de producción.
• El profesorado debe ser nombrado únicamente después de que el aspirante a profesor tuviese suficiente experiencia propia, tanto en diseño como en construcción. La tendencia a tomar jóvenes como maestros (profesores) y que acaban de terminar sus estudios académicos es perjudicial. Solo maestros con amplia experiencia pueden aportar la necesaria inventiva y los recursos tan importantes para estimular al alumno continua y consistentemente. Lo mejor que puede ofrecer una educación arquitectónica es estimulo, pues hace al alumno deseoso de utilizar su propia iniciativa. Todo maestro de arquitectura o ingeniería debe tener derecho a la práctica profesional, pues solo esta es capaz de alimentar sus recursos. Sin estas oportunidades, que aumentarán continuamente su experiencia y conocimientos, esta destinado a “acartonarse” rápidamente y entonces retirarse a una conveniente plataforma “autoritaria”.
• Las escuelas de arquitectura de menor tamaño- con matrícula de 100 a 150 alumnos – serán más eficientes que las de mayor tamaño. El más valioso de los “tangibles” de una escuela, una atmósfera intensiva, resulta de la participación mutua de alumnos y facultad en todas las actividades, esto se pierde en las escuelas de tamaño grande y que son tan adversas al esfuerzo íntimo y de grupo.
• La eficiencia de los resultados pedagógicos depende del número de alumnos por profesor. El aprendizaje de un arquitecto requiere una guía individual al objeto de ayudarlo en términos adaptados a su talento personal y estado de desarrollo. Un profesor sobrecargado será un extraño para sus alumnos. El número preferible de alumnos por profesor será de 12 a 16 a lo sumo.
Walter Gropius
