En la Enseñanza

Escribir sobre Chema, puede tener varios caminos, su extenso curriculum, su infinidad de anécdotas, su interés por la participación con la comunidad, su compromiso social o su trascendencia como profesor dentro y fuera de las aulas; he optado por describir en breves líneas su parte académica mencionando como trasmitía su conocimiento a los alumnos; experiencia que observé en el taller de proyectos de vivienda en el cual participamos conjuntamente.
En 1988 se integró al Posgrado en la Facultad de Arquitectura, como creador de la Especialidad de Edificios para la Salud, pasando posteriormente a la Especialidad de Vivienda.
Como profesor, su participación fue más allá de la simple presencia; su influencia hacia alumnos y académicos salió de las aulas en una permanente enseñanza; característica que se dio por su sencillez, así como por el conocimiento de los géneros de la vivienda y de salud, a los cuales dedicó su vida profesional, siempre con un compromiso social, línea de acción de la cual se desprendió su actividad académica.
No fue Chema un profesor tradicional de taller del cual esperamos la corrección de una propuesta proyectual con un lapicero en la mano. La primera confrontación con el alumno fue que antes de proyectar se problematizara la realidad del tema, partiendo de la vinculación con la comunidad; que incluía la población a atender, a la que se orientaba la propuesta, de la cual debía conocer sus necesidades y expectativas, considerándola como parte del proceso, la acción y posibilidad de las autoridades y el conocimiento del contexto.
De esta manera el alumno antes de dar una respuesta arquitectónica puntual hacía suyo el problema y proponía alternativas para resolver la problemática social, urbana y arquitectónica integralmente. Chema intentó que el alumno comprendiera que no existe una separación entre lo arquitectónico y lo urbano, entre lo deseable y lo posible, entre el dejar hacer y el actuar.
Su objetivo: trasladar a los alumnos la necesidad, posibilidad y compromiso de transformar el espacio, no limitándose a arquitecturas protagónicas que avasallen el espacio urbano sobre un predio, en la mayoría de las veces ajeno a las necesidades reales de la población
Una capacidad de escuchar de dialogar con alumnos y profesores, con autoridades y estudiosos del tema y con las comunidades, le han permitido integrar a su práctica nuevas maneras de ver una realidad cambiante.
Esta postura abierta la trasladó a sus clases, algunas veces sistematizada, otra como parte de su experiencia profesional principalmente en el campo de la vivienda de los grupos sociales más desprotegidos, la cual no dejó de llevar a cabo coordinando grupos de mejoramiento de vivienda dentro de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana y particularmente en el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México; y otras veces como anécdotas de sus experiencias. Estas dos prácticas son el motor de un intento permanente de motivación hacia los estudiantes.
Su taller de proyectos en la Especialización de Vivienda en el que tuve la posibilidad de participar como académico, fue un campo permanente de experimentación. Ninguna clase era igual, ningún tema se repetía, cualquier desviación se corregía, en cada reunión se volvía a empezar, los alumnos exponían y todos junto a los profesores participaban, analizaban y proponían de manera que el taller se convertía en una acción colectiva.
Una vez entendido el problema el alumno podía proyectar, teniendo siempre como objetivo principal, mejorar las condiciones de vida de los usuarios y para ello solicitaba con un alto grado de exigencia, la aplicación sistemática de los conocimientos compositivos, funcionales y técnicos de los cuales muchas veces los alumnos carecían, no bajando el grado de exigencia. El taller giraba a trasladar la responsabilidad no en sus estudios anteriores, sino en el alumno, ayudándolo a realizarse, a despertar su interés y capacidad de investigar para alcanzar las metas, ya sea de encontrar los procedimientos constructivos y estructurales más eficientes, costos o instalaciones entre otros.
De esta manera el proceso de enseñanza aprendizaje aplicado por Chema permanentemente en la Universidad y fuera de ella, se basó en una motivación socialmente responsable, en la que el fin no es lo económico sino el cambio social.
