Un Futuro muy Complicado para nuestra Enseñanza de Arquitectura

Arq. Alejandro Aguilera González.
Estudió arquitectura y antropología en la Universidad Iberoamericana. Arquitecto en 1976. Práctica profesional, investigación y docencia en Vivienda, Teoría e Historia de la arquitectura mexicana contemporánea. Profesor de la UIA
¿Cómo debe ser la enseñanza-aprendizaje de la arquitectura en un mundo en transformación, en lo particular en México, atendiendo a la diversidad de nuestro desarrollo? Esta es la pregunta de la cual nos han pedido partir.
Antes de intentar contestar la pregunta que se nos plantea, creo se debería reflexionar acerca de las circunstancias actuales de la formación de nuestros arquitectos que condicionan cualquier afirmación posterior. Dentro de esas características, la primera y más importante es la cifra de escuelas de arquitectura y el número de estudiantes porque eso lo tergiversa todo.
Los datos que se nos exponen para iniciar la reflexión son perturbadores por donde quiera que se les mire: 585 programas en los cuales están inscritos 172 863 alumnos, eso sin contar las abundantes escuelas que hoy ofrecen licenciaturas en arquitectura en línea y que en un par de años crecieron en forma desmesurada pero que cada día se incrementan más y más. Además, también es necesario incluir en estas cifras a quienes estudian diversas “variantes” de la arquitectura como es el caso de la arquitectura de interiores, la administración de la construcción o “arquitectura grafica” que, para efectos prácticos, al ejercer, se asumen como arquitectos sin adjetivos.
Se nos dice que, de las 585 instituciones, 385 tienen registro federal, 200 registro estatal y que de ellas solo 109 programas están acreditados por la ANPADEH (Acreditadora Nacional de Programas de Arquitectura y Disciplinas del Espacio Habitable.) donde cursan solo 60 797 estudiantes. Los restantes 112 066 estudian en instituciones no acreditadas.
El IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) arroja cifras similares, 154 703 estudiantes en 580 instituciones. La ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior) informa de 553 instituciones, de las cuales 336 no están inscritas con ellos, por lo tanto, no se conocen sus programas de estudio. En cualquier caso, partiendo de cualquiera de las cifras mencionadas, el resultado es alarmante.
Una comparación con el número de estudiantes de otros países arroja que, por ejemplo, en EUA por cada millón de personas existen 100 estudiantes de arquitectura, en tanto que, en México, 1200 01341, según la fuente. La cifra muestra que es un gran problema, porque no existen oportunidades de trabajo en la profesión para todos
En otros países la comparación siempre es menor a la de México. Es obvio que aquí existen demasiadas escuelas y estudiantes, y sus estudios no tienen supervisión y que de cualquier modo se les otorgan cédulas profesionales con validez para ejercer en cualquier parte del país.
Poco se puede hacer para solucionar esto, pues las instituciones con registro estatal pues en nuestra organización política los Estados son libres y soberanos, quienes pueden aprobar programas de enseñanza y el gobierno federal no lo puede impedir.
1.0 Profesores
La abundancia de escuelas de arquitectura implica disponer de suficientes educadores. Quienes a esto nos dedicamos, sabemos que formar profesores requiere de tiempo y aprendizaje. Ante un crecimiento desmesurado de escuelas de arquitectura, es imposible preparar a suficientes maestros. Es una realidad que un número muy elevados de docentes imparten clase sin tener la preparación necesaria, porque también sabemos que obtener un título de cualquier profesión no capacita automáticamente para enseñar; esto requiere de un tiempo suficiente de preparación, experiencia y deseo genuino de dedicarse a la docencia; desafortunadamente falta de oportunidades de trabajo provoca que muchos profesionales se interesen por enseñar cuando en realidad no tienen conocimientos ni vocación. Para complicar aún más las cosas, en muchas instituciones no existe un control efectivo sobre la formación de los docentes, ni de su actualización, así como tampoco acerca de su asistencia a clases o de
su permanencia en aula, pero tampoco de la preparación de clases o de impartir los contenidos estipulados en las guías de cada materia.
Por otra parte, el papel del profesor ha ido cambiando paulatinamente. Hace mucho tiempo que no es imagen aspiracional, en el mejor de los
casos es un acompañante del aprendizaje de estudiante, esta circunstancia no es menor. La condición de la enseñanza cambio en esencia con el advenimiento de la era digital. Hoy, el paradigma de la enseñanza-aprendizaje se encuentra en proceso de cambio sin que en este momento quede claro adonde llegará. Nos encontramos hoy con generaciones de alumnos que, aunque en su exterior, puedan parecer iguales a los de hace décadas, en su interior llevan actitudes, conocimientos, habilidades y valores muy diferentes. En última instancia los estudiantes en el aula son grandes desconocidos para los profesores, con lo cual la brecha generacional se hace más profunda y “enseñar” es siempre cuesta arriba.
2.0 Estudiantes
Otra condición es la mala preparación académica de un enorme sector de estudiantes. Esta es una realidad que se arrastra en escuelas públicas y privadas desde los primeros años escolares. Estudiantes que casi no leen o con poca comprensión de sus lecturas, y donde el ambiente en casa tampoco ayuda mucho, casi sin importar el nivel de ingresos económicos de la familia. Es difícil imaginar una buena formación profesional cuando los alumnos llegan a las universidades con múltiples deficiencias, no solo por la falta de información, sino por los malos hábitos de estudio, falta de apoyos e incluso alimentación y salud deficientes.
3.0 La dependencia cultural.
Es una realidad la dependencia cultural de los habitantes de México con respecto a lo que ocurre en los países desarrollados del mundo occidental y en los estudiantes y profesores de arquitectura no tendría por qué ser diferente. La dependencia lo abarca todo y es un obstáculo para la creación original. Desde mucho tiempo atrás fue así, sin embargo, con el advenimiento de la era digital esa situación se exacerbó. Israel Katzman inicia su libro de Arquitectura
Contemporánea Mexicana 1 que publicó al inicio de los años sesenta, primero haciendo un recuento de lo ocurrido en Europa y Estados Unidos, porque sin ello era poco probable interpretar la producción arquitectónica de México. Humberto Ricalde y Gustavo López Padilla en su famoso articulo “Arquitectura en México 1960 – 1980” 2 escrito hace cuarenta años, señalaron la adopción acrítica de tendencias arquitectónicas en la producción edilicia mexicana y retomando las ideas de G.C. Argán, distinguen dos diferentes actitudes frente al diseño, “la arquitectura mexicana, no solo en los últimos veinte años… …corresponde a una arquitectura de composición…” Que se refiere una arquitectura que combina de diferentes maneras los elementos formales ya dados y que se distingue de una arquitectura de determinación formal.
4.0 Las aspiraciones de una generación.
Es imposible hoy sustraerse de la información de arquitectura que recorre las redes sociales y las páginas de internet. Esas imágenes han configurado una poderosa imagen del tipo de arquitecto que los estudiantes quieren ser, tratar de formar arquitectos mexicanos con los pies en la tierra y que responda a las necesidades locales siempre se enfrentará con la idea del arquitecto que los alumnos quieren ser, aunque con frecuencia esa imagen se aleje mucho de su realidad profesional.
5.0 ¿Qué se entiende por arquitectura en cada institución?
Aunque muchas instituciones entregan títulos de arquitecto, lo cierto es que existe una interpretación muy diferente en cada una de ellas de lo que se entiende por arquitectura, porque como sabemos esa idea cambia en el tiempo y en el espacio.
A través de la historia es un concepto que ha tenido diferentes significados, pero también en un mismo momento, en cada lugar se entiende algo diferente. Por esta razón al intentar responder como debería ser hoy la enseñanza – aprendizaje de nuestros arquitectos, en realidad estamos haciendo referencia a muchas practicas docentes
muy desiguales que abarcan desde el formar arquitectos como empresarios hasta los arquitectos al servicio de la sociedad pasando por muchos matices. Pero la idea de arquitectura también va mudando desde lo racional, funcional o minimalista hasta diferentes expresiones eclécticas o historicistas, La aceptación de estas ideas del diseño es diferente en cada región del país y en cada escuela dependiendo de la cultura local o del nivel de ingresos de los estudiantes.
3.0 instalaciones deficientes
En muchas instituciones se tiene acceso limitado a libros, se dispone de espacios poco adecuados para la enseñanza, incluso la falta de sillas o los salones abarrotados son una realidad, pero también la carencia de talleres de cómputo y en general de apoyos para el aprendizaje.
4.0 Los programas de enseñanza.
La orientación de los programas de licenciatura en el país es muy diversa entre las regiones, pero también entre las escuelas privadas o públicas. Las instituciones privadas de las ciudades más grandes se inclinan por formar “artistas” pero eso no excluye que algunas escuelas públicas persigan el mismo objetivo. Otras instituciones tratan de dirigir su formación hacia el servicio de la comunidad. Pero si se pregunta a los estudiantes, ellos consideran que su formación se orienta a ser originales, creativos y lideres en su campo de formación. Es complicado tratar de reorientar esas ideas que se forjaron por aspiraciones sociales a través de mucho tiempo y desde luego que fueron muy alimentadas por la globalización de la información.
5.0 El acceso a la información globalizada.
El acceso a internet a democratizado el acceso a la información de lo que se proyecta o construye – por lo menos en el mundo occidental- y con ello reinventó el aprendizaje del diseño. El estudiante de hoy cree más en su celular que en sus profesores, no toma notas y no tiene libros ni revistas y asiste a la biblioteca solo si se le obliga a hacerlo.
6.0 El mercado de trabajo.
El mercado potencial de trabajo es muy limitado porque muchas necesidades de espacio construido no se atienden por arquitectos, sino por maestros de obra. En vivienda, en particular, un porcentaje importante de la población, estimado en más de 50%, no acude a universitarios, sino a constructores formados en la práctica.
Con demasiada frecuencia se evita al arquitecto por diferentes razones, una muy sustancial es por razones económicas, pero también
por la distancia que existe entre lo que el arquitecto propone y lo que el usuario desea.
7.0 Algunas conclusiones.
Por las múltiples razones expuestas, la enseñanza no puede ser igual en todo el país, existen circunstancias muy diferentes en cada región y aun en al interior de cada zona abundan las diferencias. Abogaría por una enseñanza responsable, realista, menos pretenciosa, pero de bases más sólidas. Quizá intentar aprender menos cosas, pero aprenderlas bien.
Puede sonar a ingenuidad, pero lo urgente es limitar el número de escuelas, no otorgar más permisos porque es obvio que el mercado está totalmente rebasado.
Es necesario revisar las condiciones de enseñanza de cada escuela de arquitectura. Muchas instituciones privadas tienen un enfoque absolutamente comercial donde los principios de la docencia chocan continuamente con la lógica económica.
Revisar objetivos de cada materia para que sean claros y lo más precisos posible, la ambigüedad de los programas de estudio o guías modelo, es el escondite perfecto para generar el currículo oculto.
Hoy cualquier escuela se autonombra Facultad sin siquiera otorgar títulos de doctorado que al menos antes era la condición necesaria para denominarse así, y en este sentido tampoco existe ningún control. Con la misma ligereza se otorgan títulos de licenciatura como de maestría o doctorado, esta práctica requiere de un control porque hoy los grados tienden a perder sentido.
Necesariamente cualquier enseñanza universitaria debe tener al menos parcialmente, un enfoque remedial. No se puede fingir que los alumnos tienen la información, los hábitos y actitudes adecuadas para una formación universitaria cuando se arrastra un rezago de conocimientos básicos. Al mismo tiempo, sería necesario que la formación preuniversitaria fuese más consistente. ¿Les suena conocido el universitario que no lee o que no comprende lo leído y que tampoco es capaz de escribir o hablar con coherencia?
Es fundamental un programa permanente para formar profesores. No existen suficientes profesores para enseñar adecuadamente.

| País | Población en Millones | Nº de Escuelas de Arquitectura | Nº Estudiantes de Arquitectura | Habitantes del país p/estudiante de arq. |
| México | 128.9 | 580 | 172,900 | 745 |
| Canadá | 38.1 | 12 | 4,000 | 9,525 |
| Inglaterra | 55.9 | 109 | 13,155 | 4,256 |
| Australia | 25.7 | 50 | 10,000 | 2,573 |
| EUA | 328.2 | 136 | 25,000 | 13,128 |
| España | 47.4 | 31 | 30,000 | 1,581 |
| Francia | 68.0 | 20 | 16,800 | 4,047 |
| Chile | 19.5 | 44 | 2,700 | 7,222 |
| Argentina | 47.3 | 28 | 61,000 | 775 |
1 Katzman Israel, Arquitectura Contemporánea Mexicana (precedentes y desarrollo) México, SEP-INAH, 1964. 2 López Gustavo y Ricalde Humberto “Arquitectura en México 1960-1980”. Capitulo 9 en Apuntes para la historia y crítica de la arquitectura mexicana del siglo XX: 1900-1980) V. 2, Cuadernos de Arquitectura y Conservación del patrimonio Artístico, 22-23, SEP-INBA, México 1982. Pág. 14.
