Edificios para la Salud

Fue tal mi respeto y admiración que tuve por el Arq. Gutiérrez, que nunca pude decirle “Chema”, a pesar de que convivimos durante más de cincuenta años. Y no era posible encasillarlo solo como arquitecto, Podría escribirse mucho sobre su vida, tomando en cuenta sus múltiples facetas, actividades realizadas, sus anécdotas inolvidables y las extraordinarias experiencias que tuvo en su vida.
José Ma. Gutiérrez, fue un extraordinario humanista, visionario, organizador y planificador. Con un gran conocimiento del país, tuvo siempre el objetivo fundamental de procurar el bienestar de la gente, de los más necesitados.
Participó no en cientos, sino en miles de obras; sin embargo, no lo identificamos como el autor personal. Pero al trabajar con él en el IMSS, compartimos su honradez, su búsqueda de las mejores soluciones para los edificios realizados, construidos y conservados en permanente operación.
Fue un excelente maestro, orientando y educando en el servicio a los demás a una gran cantidad de jóvenes arquitectos, a quienes dio, la oportunidad de participar en proyectos de gran impacto social, en la salud y en la vivienda.
Considero que lo más importante, del legado del Arq. Gutiérrez, es el testimonio de vida que nos dejó, por su enorme acervo de valores y principios, su gran honestidad, sencillez, su continua superación personal y profesional, su optimismo y ese gran compromiso de servicio a los demás, principalmente a los barrios y comunidades.
Tal vez el Arq. Gutiérrez no sería el mismo, si no hubiera contado siempre con el amor y apoyo de su inteligente esposa Rosita, compañera de toda su vida. Gran parte del mérito de su trascendente vida se debe al apoyo que ella le dio. Este país sería otra cosa si pudiéramos clonarlo para tener muchos “Chemas” en el futuro.
