En la Vivienda Popular

Admiré en Chema, su optimismo, su actitud abierta a escuchar y aceptar las posibilidades de vincular positivamente lo diverso; también su libertad y su temple cordial y siempre joven.
Su reconocimiento a los aportes y significación social de lo que él llamaba “Constructora Pueblo”, y sus ideas y propuestas sobre habitabilidad, dialogan profundamente con el concepto de producción social del hábitat y la vivienda, mismo que, desde la Coalición Internacional para el Hábitat, venimos impulsando frente a las tendencias a la individualización, homogeneización y mercantilización de la vivienda impulsadas por las políticas habitacionales vigentes.
Conocí a Chema Gutiérrez en 1975. Buscábamos entonces enfrentar el reto lanzado para desarrollar un proyecto capaz de concretar nuestros planteamientos de producir conjuntos de vivienda a partir de la participación organizada de sus futuros habitantes.
Nuestro enlace inicial fue Chema. Acostumbrados al rechazo sistemático de las autoridades a nuestras iniciativas, nos sorprendió su actitud abierta y positiva, pese a que nuestro proyecto, una cooperativa de vivienda integrada por habitantes de vecindades deterioradas en la Colonia Guerrero, quedaba, en muchos aspectos, fuera del marco normativo y de las prácticas de este organismo.
Su disposición a escuchar abrió camino a un largo proceso de gestión que culminó en un conjunto de sesenta departamentos y espacios comunes en el que se pusieron en práctica nuevos enfoques sociales, técnicos, de diseño arquitectónico, e incluso institucionales.
A lo largo de los cuarenta años transcurridos desde aquella primera relación con Chema, fueron muchos los espacios en los que nos reencontramos, impulsando programas, proyectos e iniciativas que nos permitieron concretar los sueños y planteamientos que en numerosos aspectos compartimos.
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